Godzilla Minus Zero (Japón/2026). Dirección y guion : Takashi Yamazaki. Fotografía : Kôzô Shibasaki. Música : Naoki Satô. Edición : Riûji Miyajima. Elenco : Riûnosuke Kamiki, Minami Hamabe, Hidetaka Yoshioka, Yuki Yamada, Sakura Andô, Min Tanaka, Jun Kunimura. Duración : 135 minutos. Distribuidora : BF Paris. Calificación : restringida para menores de 13 años. Nuestra opinión : muy buena. 4 stars En 2023, Godzilla Minus One alcanzó una de las cumbres del extenso y apasionante recorrido en los cines (y en la cultura pop globalizada) del gigantesco monstruo surgido de las profundidades como símbolo perdurable de la tragedia a la que tuvo que enfrentarse Japón a partir de la humillante derrota militar sufrida en la Segunda Guerra Mundial. Los formidables logros visuales (ese año se llevó el Oscar a los mejores efectos especiales), narrativos y estéticos de esta producción se explican a partir del talento del director Takashi Yamasaki y su equipo de poner por encima de todo la dimensión humana del relato. La destrucción que deja a su paso la espeluznante criatura del título nos resulta ineludible, pero solo porque su presencia fortalece todavía más toda esa secuencia de culpas, dolores, sacrificios y muestras de templanza y superación frente a las peores adversidades que se mueven a su alrededor mientras la muerte acecha y la posibilidad de escape es una utopía. Es muy recomendable volver a ver (o descubrirla para quienes no la conocen) Godzilla Minus One antes de zambullirse en esta secuela directa que conserva buena parte de las virtudes de la aventura previa. Está disponible en Netflix a través de dos versiones, una en color y la otra en un formidable blanco y negro que deja todavía más a la vista todo lo que se pone en juego desde el lugar de ese puñado de traumatizados mortales que siente posible una continuidad vital (en términos personales y como parte de una comunidad destrozada por la guerra) por más que parezca imposible enfrentarse con un adversario de esas dimensiones y con un poder letal en apariencia imposible de frenar. La secuela, que transcurre en 1949 (unos dos años después del relato original), es más ambiciosa, imponente y espectacular que su predecesora . Mayor será el disfrute de esta propuesta en la medida en que se acceda a ella en una sala de cine que cuente con dispositivos visuales y sobre todo sonoros de la mayor amplitud. De hecho, fue concebida y filmada con cámaras IMAX con ese mismo propósito, reforzado además porque en la trama no hay un solo monstruo: Godzilla regresará para medir fuerzas mano a mano con Ghidorah, otra devastadora criatura que aparece a simple vista todavía más amenazante duplicando sus cabezas (que arrojan fuego como los dragones) y sus extremidades. La mayoría de los personajes del episodio original están de regreso : el joven piloto kamikaze que primero había desertado ahora es todo un héroe, mientras su nueva familia se enfrenta a terribles derivaciones de su anterior cercanía con el monstruo. Hay científicos llenos de nobleza y arrojo, pero también atrapados en algún caso por la culpa y la venganza. Y de nuevo, con mucha más conciencia que antes, las fuerzas de ocupación norteamericanas no tienen las mejores intenciones. El aliento trágico sobrevuela una vez más cada una de las acciones y decisiones de los japoneses, expuestas con un espíritu melodramático que no deja de crecer en intensidad. En Godzilla Minus Zero todos parecen expuestos a tomar en cualquier momento la decisión más extrema, como si no hubiese manera de escapar a un destino (sacrificarse por los demás o quedar huérfano en el sentido más amplio del término) casi sin escapatoria. Con efectos visuales que a veces muestran demasiado (a diferencia de la primera parte) sus costuras digitales, la película adquiere un tono desesperanzado que solo se mitiga frente a las posibilidades que ofrece un final abierto.
Godzilla Minus Zero (Japón/2026). Dirección y guion : Takashi Yamazaki. Fotografía : Kôzô Shibasaki. Música : Naoki Satô





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