Bajo las aguas de varias de las cuencas de ríos de España se esconde un gigantesco animal cuya presencia está provocando serios efectos sobre la fauna autóctona, hasta el punto de que se ha convertido en una importante amenaza para los ecosistemas fluviales del país. Pudiendo llegar a alcanzar los dos metros y medio de longitud y un peso de 100 kilos, el siluro ( Silurus glanis ) es el pez de agua dulce de mayor talla de Europa, motivo por el que se considera una especie muy valorada dentro de la pesca deportiva . Al igual que muchas de las especies invasoras que actualmente están llevando al límite a los ecosistemas españoles en los que prosperan, el siluro fue introducido de forma deliberada por el ser humano, que ahora debe enfrentarse a sus consecuencias. Un pescador alemán lo introdujo en el río Ebro en 1974 La historia del siluro en nuestro país comienza en el año 1974. Originario del este de Europa, Asía Central y Asia Menor, crías de este enorme pez fueron liberadas en el río Ebro por un pescador alemán que pretendía, cuando creciese, capturarlos. Este gesto, ocurrido concretamente en el embalse de Mequinenza, desembocó en una proliferación de la población, que se adaptó al ecosistema fluvial y acabó extendiéndose. Nuevas introducciones y translocaciones, así como la dispersión a través de las cuencas fluviales de la especie, provocaron que el siluro acabe asentándose en varios de los ríos de España . El pez invasor está presente en regiones como Aragón, Cataluña, Extremadura, País Vasco o la Comunidad Valenciana, así como en otros países europeos en los que está provocando efectos negativos: es el caso de Croacia, Dinamarca, Francia, Italia, Países Bajos y Reino Unido. Cómo es el “monstruo” de los ríos de España El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico señala que el siluro, que se encuentra incluido en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (CEEEI), es un animal sedentario que prefiere zonas profundas de fondo blando, así como aguas tranquilas y turbias. Soporta aguas ligeramente salobres, por lo que se puede adentrar en las desembocaduras de los ríos. Además, no tiene grandes requerimientos de oxígeno, lo que le hace relativamente tolerante a la contaminación . El siluro tiene una alimentación oportunista y es un depredador “muy voraz y agresivo” . Mientras que en sus primeras etapas su dieta se compone de plancton, durante su etapa juvenil pasa a consumir principalmente invertebrados. En su fase adulta se alimenta de noche y en el crepúsculo, subiendo a la superficie para cazar peces e incluso anfibios, roedores y aves acuáticas de forma ocasional. Un grave problema para los ríos de España El siluro provoca profundas alteraciones en el hábitat en el que se introduce, pues tiene un gran impacto sobre los ecosistemas acuáticos, ya que modifica la estructura trófica de las comunidades por su carácter depredador. Este animal lleva a cabo una alta depredación sobre especies autóctonas, principalmente macroinvertebrados y peces. Además, el MITECO señala que tiene otro efecto negativo colateral: para alimentar al siluro se sueltan de forma indiscriminada otras especies exóticas. Un estudio científico llevado a cabo por el doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad de Córdoba Carlos Fernández-Delgado, publicado recientemente en la revista Fisheries Management and Ecology , indica que la presencia del siluro provoca un descenso acusado en las poblaciones de carpas (también invasora) y barbos (especie autóctona). Para ello, se analizaron los datos de los concursos de pesca recreativa celebrados en el pantano de Iznájar entre 2008 y 2025, concluyendo que la captura de ambas especies ha descendido un 76 %. Desde el MITECO señalan que para evitar la expansión de esta especie invasora es necesario llevar a cabo campañas de sensibilización para evitar la translocación de ejemplares, cumplir la normativa y realizar un control intensivo en esta línea. Además, deben diseñarse medidas efectivas de eliminación y favorecer la pesca sin retorno para colaborar con su control. Debe implicarse a los pescadores en el monitoreo y la erradicación de la especie, por lo que es recomendable que se vigile la limpieza de aperos y material de pesca para evitar posibles translocaciones de huevos o alevines. Uno de los países con mayor número de peces continentales invasores Nuestro país es el segundo con mayor número de peces continentales invasores consolidados. Así lo refleja un estudio internacional publicado en mayo de 2026 en la revista Hidrobiología , liderado por el investigador española Carlos Cano-Barbacil, del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Según señalaron los autores del estudio, estas especies llegan principalmente a España gracias a escapes de confinamiento, sobre todo desde la acuicultura, instalaciones ornamentales o piscifactorías, así como la liberación intencional en la naturaleza , ya sea para pesca recreativa, control biológico (como el de los mosquitos) o repoblación. El siluro es una de ellas, pero no la única: la gambusia, la carpa común, la perca sol o el lucioperca también forman parte de la lista de especies invasoras que amenazan los enclaves fluviales de nuestro país.
Bajo las aguas de varias de las cuencas de ríos de España se esconde un gigantesco animal cuya presencia está provocando




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