Miguel Flores Tel Aviv, 26 oct (EFE).- El vestíbulo de llegadas del aeropuerto Ben Gurión se ha convertido en una arena de debate político a menos de 24 horas de las elecciones en Israel, mientras aterrizan israelíes residentes fuera del país con un único objetivo: votar en unos comicios en los que la ley no les permite hacerlo desde el exterior. Frente a la puerta de aduanas, un hombre con kipá discute a gritos con una señora ante el micrófono de una televisión israelí. "Id también a Tel Aviv, grabad, mirad cómo no se alistan", espeta. "Eso no es verdad. No tienes ni idea", le replica ella. La bronca gira en torno al reclutamiento militar de los judíos ultraortodoxos, una de las heridas más abiertas de la sociedad israelí y uno de los ejes de la campaña, y sube de tono mientras los curiosos sacan el móvil para grabarla. A pocos metros, ajeno a la discusión, un coro de mujeres de mediana edad con camisetas azules recibe con el "Hevenu shalom alejem" ("Os hemos traído la paz"), una popular canción hebrea de bienvenida, a cada oleada de pasajeros que cruza la puerta, entre globos con la bandera de Israel. Son voluntarias de Fly&Vote, una iniciativa de la organización estadounidense AID Coalition, nacida al calor de las protestas de 2023 contra la reforma judicial del primer ministro Benjamín Netanyahu. Según la Oficina Central de Estadística del país, 7,3 millones de israelíes están llamados a las urnas este martes, entre ellos 810.000 residentes en el extranjero que solo podrán votar si viajan al país. La directora ejecutiva de la AID Coalition, Batell Blaish-Sultanik, calcula que unos 67.000 israelíes volarán al país para votar, por encima de los 53.000 estimados inicialmente. Según el 84 % de los israelíes residentes en el extranjero que la organización ha encuestado, estas son "las elecciones más decisivas de la historia de Israel". Fly&Vote informa a los votantes sobre a quién puede votar y con qué documentación, tiene decenas de voluntarios en todo el mundo y, cuando la aerolínea TAP canceló un vuelo desde Lisboa, fletó un chárter, cuenta a EFE Blaish-Sultanik. "Es una iniciativa apartidista. No apoyamos a ningún bando, apoyamos el derecho al voto (...) No preguntamos a quién votas y no pagamos el viaje a los participantes", insiste, antes de incidir en el carácter anónimo de sus donantes. No hay datos sobre a quién votarán los israelíes que regresan, pero la iniciativa despierta recelo en la derecha: el Likud de Netanyahu recurrió en septiembre ante la Comisión Electoral Central, alegando que la iniciativa contravenía la ley electoral. La desconfianza también se respira en el vestíbulo. "Ya están aquí los amigos del Canal 14", advierte a Blaish-Sultanik una voluntaria al ver aparecer a los reporteros de esta cadena de derechas afín a Netanyahu, que, según pudo observar EFE, paraban a cada pasajero que divisaban con rasgos del arquetipo de votante de su coalición: religiosos y conservadores. Miri, voluntaria, lleva atada al bolso la camiseta de los Demócratas, el único partido de centroizquierda del llamado 'bloque del cambio', el principal conjunto de partidos de la oposición. "Al Canal 14 no le gusta que hagamos esto, porque sabe que de fuera vienen más votantes del bloque del cambio, que se fueron del país porque no aguantaban el régimen y vienen a votar para echar a Netanyahu", asegura. Entre los recién llegados, una joven israelí regresa de un largo viaje por Asia para instalarse en Tel Aviv y ha hecho coincidir su vuelta con la cita electoral. "Necesitamos y queremos un cambio significativo, que tiene, tiene, tiene que ocurrir, simplemente para que estemos todos mejor", dice a EFE. David Bentov, profesor de hebreo en el Upper West Side de Nueva York, ha dejado en casa a su mujer y a sus dos hijos para ir a votar, y se lo toma con humor. "Perdí una apuesta, así que tengo que votar a (Gadi) Eisenkot", cuenta entre risas, en referencia al favorito en las encuestas para desbancar a Netanyahu. Su favorito, sin embargo, es otro: Amjá Israel, el partido del general de brigada en la reserva Ofer Winter, a quien los sondeos posicionan al límite de la representación en la Knéset. "Es de los nuestros", alienta. Su arenga se antoja propia de una campaña a la israelí, de las que solo terminan una vez el último votante ha llegado frente a la urna. EFE (foto)(vídeo)
Miguel Flores Tel Aviv, 26 oct (EFE).- El vestíbulo de llegadas del aeropuerto Ben Gurión se ha convertido


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