Todos y cada uno de los días escribía a mano, en un cuaderno que había adquirido a tal fin, lo que sucedió en cada jornada. Día 1: salida desde Ezeiza rumbo a Miami y Saint Louis Estamos con Laura en el aeropuerto internacional de Ezeiza esperando al vuelo a Miami y luego conexión con Saint Louis , ciudad en el estado de Missouri , Estados Unidos. El motivo del viaje fue celebrar 50 años de casado con ella y concretar un deseo de 1976: que fuéramos de viaje de “Luna de Miel” a Hawái y terminamos yendo a Cataratas del Iguazú manejando el Citroën rojo 3CV que tenía en ese momento. Igual lo disfrutamos mucho al viaje. Hoy tengo 74 años y ella 72 y vamos rumbo a Hawái y a encontrarme con mi querido amigo Emeric Solymossy quien irá con su esposa Shirley y con ellos vamos a pasar unos días juntos en el Parque Nacional Ozark , en el estado de Missouri, que es una reserva natural con mucha historia respecto a los orígenes de ese gran país. Luego el plan es seguir a San Francisco, California , pasar unos días y posteriormente continuar a Hawái 50 años después , para concretar un deseo que nació 50 años atrás. Vamos a regresar vía Los Ángeles hacia Miami para descansar en esta ciudad antes de volver a casa. Son casi cuatro semanas de experiencias que nos aguardan y ya empezamos a incorporar los desafíos de la tecnología . Al llegar al mostrador de American Airlines nos derivaron a máquinas automáticas de registro que no habíamos previsto. Luego de la cola de 40 minutos, cuando quisimos acceder a que nos atendieran, nos informaron que debíamos usar las máquinas y hacer todo en la pantalla. Con tranquilidad lo logramos y la máquina emitió las tarjetas de embarque y la rotulación de las maletas. Hecho esto, pudimos acceder en dirección a migraciones y luego pre embarque. Gracias a la tarjeta de crédito de Laura, pudimos acceder a un sector VIP en sala de espera y aquí estoy escribiendo el comienzo de esta aventura. En estos años tuvimos encuentros y desencuentros, alegrías y tristezas; nuestros hijos Bianca, Lara y Paolo y los tres nietos Pietro, Carola y Sofía. Y acá estamos juntos, a la manera nuestra , aceptando fortalezas y debilidades y al otro en su alteridad. La vida real como ha sido. A las 22:30 sale el vuelo internacional y los dos tenemos puestas las medias elásticas que comprimen el sistema venoso para favorecer la circulación . Ya adultos mayores queremos prevenir la trombosis venosa que suele ocurrir en este tipo de viaje donde permanecemos largo tiempo sentados en espacios reducidos. Estamos listos. Una nueva oportunidad. Y en el medio del escrito el celular con mensaje de Lara que ya quiere saber cómo andamos y a qué hora salimos. El tecno mundo que nos cambió y al que nos adaptamos aunque a veces no tenemos la velocidad mental de otras épocas. Día 2: escala forzada en Miami y tres vuelos hasta Saint Louis Fue un día de aviones y aeropuertos. Anoche domingo, el vuelo que teníamos desde Buenos Aires a Miami salió con una hora de retraso lo que afectó el plan de viaje ya que llegamos atrasados a Miami. Nuestro destino final era Saint Louis y debido a la demora y trámites migratorios sumado a que tuvimos que ir a recoger nuestras maletas, perdimos el vuelo de las 8:40 que nos llevaba a esta ciudad. Ayer nos enteramos que los vuelos que ingresan a Estados Unidos y tienen conexión con otra ciudad, envían las maletas despachadas en el punto de origen a la ciudad de ingreso a Estados Unidos , por lo cual hay que retirar las maletas en la primera ciudad de entrada —en este caso, Miami— y no en el destino final. Esto hizo necesario esperar en la banda giratoria para recuperar nuestras maletas en el sector de equipajes del aeropuerto de Miami y luego ir hacia los vuelos de conexión lo cual creó el retraso que fue uno de los motivos por los que perdimos el vuelo ya programado y pagado y con la tarjeta de embarque en la mano. ¿Qué hicimos? Recurrimos a los Servicios Especiales de la compañía, que nos reprogramaron el vuelo en dos tramos. Un primer tramo desde Miami a Washington y un segundo desde Washington a Saint Louis . Salimos desde Miami a las 12:00 y ahora escribo desde el vuelo que salió de Washington y ya son las 16:30. Estimamos que a las 17:00 llegaremos finalmente a destino. Allí nos esperan mis amigos norteamericanos que viven en Davenport, Iowa , con quienes partiremos hacia el Parque Nacional Ozark en el automóvil de ellos. Hemos alquilado dos cabañas para pasar cuatro días juntos y disfrutar de la naturaleza. Nos espera un viaje de 200 kilómetros una vez que lleguemos al aeropuerto. Estamos muy cansados. Salimos el domingo 23 al mediodía desde Rosario, manejamos hasta Ezeiza y dejamos el coche en el estacionamiento de la zona y en ese momento llevábamos más de 24 horas de viaje y seguíamos en el aire. Estamos en un pequeño avión en el último asiento y el ruido de las turbinas no es menor. Hoy lo contingente nos puso a prueba y pudimos ejercitar la virtud de la prudencia aristotélica, la phrónesis griega, hábito que se adquiere con el tiempo y la experiencia. Laura en sus 72 y yo en los 74 tenemos la educación necesaria para seguir disfrutando este viaje pese a que ha comenzado con algunos inconvenientes que requerían de nuestra solvencia emocional y operativa . Como dato de interés, al pasar seguridad en el vuelo Miami-Washington hicimos una de las colas donde colocamos maletas de mano, bolsos, mochilas, cinturón, llaves, etc. en bandejas que pasan por dentro de un gran escáner. Había 2 de estos equipos y el que funcionaba en la cola en que estábamos nosotros se trabó y no avanzaba. Luego de 15 minutos de espera, apareció un empleado del aeropuerto con un largo palo con gancho en el extremo con el objetivo de atrapar una maleta que había quedado atrapada en el medio del equipo y frenaba su mecanismo de avance de todos los objetos. Con ese palo y gancho, en el mundo de la IA y la gran tecnología, sacaron dos maletas, sin embargo el equipo siguió trabado y sin funcionar y súbitamente estábamos todos amontonados en un solo escáner donde un numeroso grupo de viajeros trataba de no chocarse entre sí. Yo estaba sorprendido pues vi a mucho personal intentando ocuparse del funcionamiento del escáner y la cinta y nadie nos hablaba a los pasajeros, seres humanos, que esperábamos sin recibir algún tipo de indicaciones o información de lo que ocurría y cómo proceder en esos momentos. Se paró la tecnología y casi no había humanidad en acción para aclarar lo ocurrido y cómo seguíamos. Cosas que pasan, aquí y allá. Día 3: Stark Caverns, el lago Ozark y un asado en Missouri Ayer lunes, Emeric y Shirley nos esperaron en el aeropuerto de Saint Louis a las 17:15 y de allí partimos hacia el lago Ozark , distante 250 kilómetros. Llegamos muy cansados por la noche a dos cabañas al lado del lago y extenuados nos fuimos a dormir. Hoy, recuperados, puedo apreciar la belleza del lugar donde estamos alojados y la amplitud de las cabañas y sus facilidades. Por la mañana fuimos a conocer Stark Caverns , una de las más de 500 cavernas naturales en las colinas rocosas de Missouri. Nos sorprendió la magnitud del recorrido natural dentro de la piedra y su interior con paredes de diferentes colores por sus minerales y restos de lava antigua congelada. Un recorrido de 90 minutos guiado en grupos por los distintos niveles de profundidad. Luego fuimos a comprar la carne para hacer un asado en Missouri que en Norteamérica se conoce como barbecue y nosotros traducimos barbacoa y en inglés se abrevia BBQ . Los norteamericanos suelen acompañar los bifes o churrascos con papas al horno que se acompañan con una crema agria, sour cream . Emeric condimentó los churrascos y los cocinó en una parrilla que funcionaba a gas butano. Ocurrieron dos sucesos antes del almuerzo. El primero, fui a nadar al lago que está pegado a la cabaña donde había una escalera en la planchada para ingresar. Nadé cerca de la costa y sentí un gran placer al percibir que me movía en las aguas de una superficie de 215 kilómetros , uno de los mayores lagos artificiales del país, creado por una represa hidroeléctrica sobre el río Osage. El segundo suceso fue al sentarnos a la mesa, antes de almorzar, cuando Emeric propuso tomarnos de las manos y agradecer por la comida que íbamos a ingerir y por el hecho de encontrarnos los cuatro juntos. Fue un momento emotivo y sensible. Luego del almuerzo prolongamos la sobremesa conversando sobre nuestras vidas, la creatividad, el futuro de la medicina, la ciudad de Nueva York, lo urbano y lo rural y natural y la dinámica actual del comportamiento social. Caverna, Lago, Asado con amigos en Missouri y un atardecer lleno de cantos de chicharras y belleza en la geografía que nos rodeaba. Día 4: Ha Ha Tonka, vinos de Missouri y un shopping fantasma Hoy me levanté muy temprano. No cambié la hora en mi reloj pulsera y al ver que eran las 7:00 me levanté y preparé el desayuno. Me sorprendió la oscuridad que rodeaba la cabaña a esa hora y allí me di cuenta de que teníamos dos horas menos en el estado de Missouri respecto a Rosario en Argentina y que en realidad me había levantado a las 5:00. No volví a la cama y me puse a leer y escribir hasta que a las siete de la mañana me fui a nadar al lago donde me encontré con Emeric y nadamos juntos una hora seguida en aguas calmas y cálidas. Mi amigo y yo solos en un enorme lago rodeados de naturaleza y algunas embarcaciones ancladas en una cercana marina. Por la mañana fuimos los cuatro a recorrer el parque estatal Ha Ha Tonka (que significa “aguas sonrientes” en dialecto nativo de la zona) y un antiguo castillo en el medio del mismo construido por un millonario de Kansas en 1920 del cual quedan ruinas por haber sido destruido por un incendio en 1942. El territorio fue habitado por las tribus Osage y Cherokee y el parque lleva el nombre que le dieron los Osage debido al sonido de las aguas de sus ríos y arroyos. Recorrimos diversos sitios naturales y luego fuimos a un museo donde aprendimos cómo se hizo la represa que dio lugar al gran lago Ozark en toda su extensión. Al mediodía disfrutamos de un típico almuerzo norteamericano con costillas de carne y cerdo y por la tarde visitamos una bodega de la zona donde apreciamos los vinos de Missouri, aunque preferí los argentinos en precio y perfil. El día terminó con una frugal cena a las 18:00. ¡Sí, a las 18:00! Que es el horario habitual para nuestros amigos y nos despedimos programando el viaje de mañana ya que partimos nuevamente hacia Saint Louis para pasar la noche en hotel cerca del aeropuerto ya que el viernes temprano volamos hacia San Francisco, California. La gran sorpresa del día fue cuando, antes del almuerzo, fuimos a un enorme centro comercial, muy conocido en la zona, que lleva el nombre de Osage Marketplace . Una estructura mayoritariamente de madera, de aproximadamente 10 manzanas llenas de negocios. Al llegar estaban todos cerrados y vacíos y tuvimos la sensación de estar en una locación fantasma de la ciudad. Un señor que estaba cargando su camioneta con cajas y maletas nos dijo que todo el sitio había sido vendido y los locales se estaban desocupando y vaciando. Fue un extraño espectáculo dado la enorme magnitud de ese centro comercial. Una vivencia intensa en lo profundo de Estados Unidos. Día 5: última mañana en el lago y regreso a Saint Louis Hoy me levanté temprano y fui a nadar al lago . Salí de la cabaña y percibí que era una mañana serena, tranquila, las aguas inmóviles y el sol que se asomaba. Al llegar al muelle Emeric estaba esperándome sentado quieto en un banco. A las 7:20 entramos al agua. Solo cuatro ruidosos patos compartían el inmenso lago con nosotros. Estuvimos 45 minutos nadando y luego regresé a la cabaña a darme una ducha y preparar las maletas para el viaje de regreso a Saint Louis. Al llegar la encontré a Laura ya levantada y preparando su equipaje. A las 10 de la mañana Emeric y Shirley nos esperaron con su amplio automóvil blanco y emprendimos el regreso. La primera parada fue 15 minutos luego de partir en una fábrica de donuts dado que Laura había expresado lo que le gustan estas típicas rosquillas dulces de la pastelería de Estados Unidos donde había una gran variedad de ellas. Continuamos en busca de café en una estación de servicio de gasolina y reanudamos el regreso. Este viaje lo hicimos en parte en una autopista y otra en caminos rurales donde pude apreciar la belleza de los extensos campos de Missouri en los que crecía la soja y el maíz por igual. Geografía con algunas colinas y un despliegue extenso de naturaleza plena y poco tránsito de automóviles lo que facilitaba disfrutar lo placentero de ese paisaje. La zona rural de Missouri tiene vegetación frondosa por un lado, similar a nuestra zona de montes, y por otro lado campos sembrados para producción agrícola. Las viviendas de las zonas rurales son bellas y muy estéticas localizadas en lo alto de las colinas y establos pintados de diversos colores donde predomina el blanco, amarillo, verde suave y algunas tonalidades claras rosas. Desde lo alto de las casas en las colinas, se extienden los sembrados en los valles. Un escenario de gran belleza que pudimos apreciar al salirnos de la autopista que nos llevaba a Saint Louis. Llegamos a las 14:00 horas y nos alojamos en un hotel cerca del aeropuerto ya que al día siguiente partíamos hacia San Francisco. Emeric propuso almorzar a las 15:00 horas, mitad almuerzo y mitad cena temprano dado que muchos norteamericanos hacen su última comida alrededor de las 18:00, cuando nosotros estamos tomando una merienda. Por lo tanto fuimos a un restaurante italiano donde nos despedimos de nuestros amigos. Finalizamos con una sobremesa en el hotel y a las 19:00 nos dimos el abrazo de despedida. Ellos regresaban, en su coche, a Davenport y tenían que manejar 600 kilómetros al día siguiente y nosotros a San Francisco. Todos salíamos temprano en la mañana. Los días que pasamos juntos fueron breves e intensos y nuestras conversaciones nos dieron espacio para reflexionar sobre lo que cada uno vivió en diferentes entornos sociales y económicos a lo largo de un trayecto de vida, de un devenir personal, y cómo vivimos el mundo contemporáneo. Una experiencia que quedará para siempre. Viajar por esta zona de Estados Unidos con amigos norteamericanos ha sido una deliciosa experiencia y, como locales, nos ayudaron a conocer el país de adentro . Los lugares donde comen los que nacieron, se criaron y vivieron su vida allí, donde viven los granjeros, donde no llega el turismo internacional. Una inolvidable parte de nuestra biografía.

QUOTE · 引述
Recurrimos a los Servicios Especiales de la compañía, que nos reprogramaron el vuelo en dos tramos. Un primer tramo desd