Si una cosa tenía en claro es que deseaba cambiar su imagen. En los vaporosos años 80, la imagen lo era todo. Bien lo sabía George Michael , que tras dejar atrás sus días en el dúo Wham! deseaba presentarse como un solista más maduro. “A esa edad, estaba tan pendiente de mi imagen y era tan inseguro que había creado un disfraz para la vida real, que era eso”, contó años después. “Lo único que añadí fue la pose. Así que sabía que tenía un toque extravagante. Y para entonces ya había tenido relaciones sexuales con hombres, así que tenía un poco menos de idea de cómo representarme”. Con guitarra -sin saber tocarla-, chaqueta de cuero, cabello corto y barba, Michael comenzó a rotar en la pantalla de MTV con el videoclip de Faith. En realidad fue su segundo single como solista, pero el primero con el que explotó. Una entrada triunfal, pero trabajosa, pues aún cargaba con el mote de ídolo juvenil. “Siempre me ha molestado esa percepción . En cierto punto, dan ganas de decir: ‘Aquí está el álbum, ahora no pueden criticarme por las mismas cosas que me criticaron en el pasado. ¡Déjenme en paz!’”, le dijo al US Weekly en 1988. “La única manera de cambiar esa percepción es mostrándole a la gente quién soy realmente. No voy a dejar pasar esta oportunidad ni permitir que los prejuicios de la gente sigan campando a sus anchas. Así que aquí estoy”. Las ganas de mostrar su nueva era lo llevaron a la cartelera. Así salió con el Faith Tour, su primera gira en solitario, entre febrero y octubre de 1988. Comenzó en el mítico Budokan de Tokio el 19 de febrero y terminó en el Pensacola Civic Center en Pensacola, Florida, el 31 de octubre. La gira fue todo un éxito para George Michael, lo que le permitió afirmarse como un artista con mérito propio. “ Su recién estrenada gira norteamericana ha tenido un comienzo espectacular, incluyendo tres conciertos con entradas agotadas en el Madison Square Garden , donde demostró que, si bien millones de baby boomers contribuyeron a que “Faith” se convirtiera en un éxito multiplatino, sus fans más fervientes siguen siendo adolescentes boquiabiertas con minifaldas", escribió el Chicago Tribune en 1988. Fue el momento en que el chico que era ídolo de las adolescentes comenzó su tránsito. Más porque sus shows resultaron muy enérgicos. “Me encanta actuar porque es la máxima expresión de la creatividad” , dijo al US Weekly. “No hay nada mejor en el mundo. A menudo pienso que si tuviera que elegir entre subir al escenario frente a miles de personas o el sexo , tendría que renunciar a la adrenalina, porque he demostrado que puedo hacerlo durante un año. No me imagino estar un año sin sexo. Pero es la única sensación que se le acerca”. Pero la experiencia probó ser una dura prueba de resistencia. El músico estuvo aquejado de un persistente y punzante dolor de garganta, que finalmente resultó ser un quiste. La dolencia lo obligó a cancelar algunos shows. Además, el asedio y la exigencia de dar muchas entrevistas también lo desgastó. “Odio estar de gira y todo el proceso, porque estás rodeado de tu propia imagen pública las veinticuatro horas del día” , dijo al Weekly. La gira dejó mucho material. Con parte del mismo se montó la nueva película George Michael: the Faith Tour , que desde este 5 de noviembre llega a las salas de cines. La película se filmó durante la etapa europea de la gira a partir del registro de dos noches en el Palais Omnisports de Paris-Bercy de París. Está dirigida por Andy Morahan y David Austin, dos colaboradores habituales del artista, a partir de material restaurado y remasterizado desde una grabación realizada con 14 cámaras en película de 35 mm. La película comienza con un cortometraje original, Finding Faith , que incluye la voz en off de Michael en una entrevista inédita. Además incluye imágenes nunca antes vistas capturadas por el fotógrafo Herb Ritts. También algunas escenas detrás de cámaras del rodaje del videoclip de Faith . El que comenzó todo.
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