La reunión de política monetaria de esta semana no trajo sorpresas. Tal y como anticipaba el mercado, el Comité Federal de Mercado Abierto mantuvo la tasa de fondos federales en un rango de 3.75 a 4.00 por ciento, en una decisión dividida de 10 votos contra 2 a favor de un alza de 25 puntos base. A pesar de una pausa que algunos participantes calificaron de hawkish , el tono del comunicado y de la conferencia de prensa dejó dudas sobre el nivel de restricción que la Reserva Federal estará dispuesta a aplicar. Para mí, ambas piezas dieron un giro en el margen, pues aunque el mercado se movió poco, la curva de rendimientos del Tesoro se empinó, es decir, la parte corta bajó mientras que la larga subió. En la conferencia, la pregunta incómoda que todos teníamos en la cabeza no se hizo esperar, pues se le cuestionó por qué no subir la tasa de inmediato si no hay avances hacia la meta de 2 por ciento y la mayoría del Comité parece inclinada a hacerlo en diciembre. La respuesta de Kevin Warsh es la pieza medular, y no se apoyó en los datos sino en la estrategia. Sostuvo que el objetivo es contar con metas claras y con una estrategia de política monetaria, y que la estabilidad de precios no se evalúa a partir de una fecha ni de un dato aislado. Señaló que el retiro de acomodamiento de septiembre fue el primer paso, que las condiciones financieras y de crédito ya se endurecieron y que los participantes del mercado son más selectivos al asignar capital, aunque se negó a calificarlas de restrictivas. Más adelante, reconoció que los resultados apenas comienzan a verse y que no hay conclusiones firmes, por lo que el periodo que viene, a su juicio, aportará información para definir el protocolo apropiado. La lectura que se desprende es que Warsh busca que el mercado haga el trabajo por él, siendo más paciente, pues mientras las tasas se mantengan elevadas y absorban algunos choques de oferta y demanda, la Fed no tendría que seguir ajustándolas al alza. A esto se suma que Warsh no cree en la guía prospectiva (forward guidance), que no presenta su propio punto en la gráfica de puntos (dot plot) y que el Comité votará la tasa solo en siete de las ocho reuniones del 2027. El cambio de modelo hacia el retiro de la guía prospectiva tiene un costo, y se llama volatilidad. Un banco central que habla y vota menos deja al mercado la tarea de descifrar su función de reacción. El dato de actividad que se conoció este jueves complica aún más el argumento. El PIB de Estados Unidos creció 3.4 por ciento anualizado en el tercer trimestre, frente a 2.2 por ciento en el segundo. Se trata de una demanda que crece muy por encima de las estimaciones tradicionales de crecimiento potencial, impulsada por la inversión no residencial, que creció 12.7 por ciento. Warsh sostuvo que el crecimiento es mayor, pero que eso no necesariamente implica mayor inflación, pues la productividad ha mejorado. Sin embargo, reconoció que no se conoce con certeza el crecimiento potencial ni cuánto pesa la aceleración de la demanda agregada sobre los precios. Al margen de la lectura puntual de los datos recientes, la Fed lleva cerca de 6 años sin alcanzar su meta de inflación. Considero que Warsh es un halcón en el discurso y una paloma en la acción. Descartar una meta implícita más laxa y reconocer la solidez del crecimiento son mensajes restrictivos, pero pausar con una inflación general de 3.7 por ciento anual en septiembre, una subyacente de 2.6 por ciento ligando doce meses consecutivos en ese nivel y sin señalar una convergencia clara al objetivo, sumado a precios de energía que volvieron a subir, apostando a que el mercado complete la tarea, deja a la política monetaria sin un ancla clara. Si la demanda se mantiene firme y el choque energético persiste, las tasas de largo plazo se mantendrán elevadas, pero eso no eximirá a la Fed de ajustar la tasa de referencia, y tendrá que hacerlo con mayor determinación. Para domar la inflación se necesita algo más que palabras.
La reunión de política monetaria de esta semana no trajo sorpresas. Tal y como anticipaba el mercado, el Comité Federal





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