El Hospital Francisco Valderrama de Turbo, en el Urabá antioqueño, pidió acelerar los traslados de pacientes con crisis psiquiátricas después de que una usuaria atacara con un arma blanca a tres trabajadores durante la madrugada del lunes 2 de noviembre, en el área de Urgencias. El episodio ocurrió mientras la paciente recibía atención por problemas de salud mental. La agresión obligó a reforzar la seguridad dentro del centro asistencial para contenerla y evitar que otras personas resultaran heridas. La emergencia dejó lesionados a tres integrantes del personal médico y administrativo que atendían a la mujer. De acuerdo con la institución, l os vigilantes intervinieron físicamente ante el riesgo de que el ataque alcanzara a pacientes, familiares y acompañantes que estaban en el servicio de Urgencias. La paciente agredió a tres trabajadores con un arma blanca Mónica Andrea Cuesta Caicedo, subgerente científica del Hospital Francisco Valderrama, confirmó que la paciente estaba internada por una condición de salud mental cuando ocurrió el ataque. “En la madrugada del día de hoy ocurrió un hecho muy lamentable con una de nuestras usuarias, la cual se encuentra en la institución por problemas mentales”, afirmó Cuesta Caicedo. La directiva relató que la mujer “agredió a tres de los funcionarios con arma blanca, ocasionándoles heridas en todas las partes del cuerpo”. La institución no precisó el estado de salud de los trabajadores lesionados ni detalló cómo la paciente ingresó el objeto cortopunzante al centro hospitalario. La situación generó temor entre quienes se encontraban dentro del hospital. Varios usuarios y acompañantes corrieron por los pasillos en busca de protección después de advertir la agresión. Cuesta Caicedo señaló que algunos padres reaccionaron para resguardar a sus hijos pequeños ante la posibilidad de que el ataque se extendiera dentro de las instalaciones. La subgerente científica explicó que el personal de vigilancia requirió apoyo adicional para reducir a la paciente y limitar el riesgo para otras personas que recibían atención médica. “Para poder contenerla tuvieron que llegar refuerzos de los vigilantes para que estos por medios físicos pudieran contenerla y no causara daño a cualquiera de los otros pacientes que se encuentren en la institución”, sostuvo Cuesta Caicedo. La funcionaria agregó que los usuarios “corrieron y entraron en pánico al ver la situación que se presentó con esta usuaria”. El hecho dejó expuesta la tensión que puede generarse en un servicio de Urgencias cuando una crisis psiquiátrica coincide con la presencia de pacientes, niños y familiares en espacios de circulación común. También abrió interrogantes sobre los controles para impedir el ingreso de armas blancas y otros objetos punzocortantes al hospital, así como sobre la capacidad de respuesta ante episodios de violencia. Tras la agresión, Cuesta Caicedo reclamó a las Entidades Promotoras de Salud y a las Empresas Administradoras de Planes de Beneficios que faciliten la remisión de pacientes psiquiátricos a centros especializados. “Hacemos un llamado a las EPS y EAPB para que de manera categórica se ciñan a la norma y nos permitan hacer el traslado de estos pacientes de forma oportuna para evitar que se vuelvan a presentar esta serie de hechos”, manifestó la subgerente científica. La representante del hospital también planteó la necesidad de acordar un procedimiento conocido por la comunidad para atender este tipo de casos. “Debemos sentarnos y hablar para crear una ruta real que la comunidad conozca y sepa cómo vamos a actuar respecto a la tenencia de estos pacientes psiquiátricos”, expresó Cuesta Caicedo. Su llamado vinculó el incidente con las dificultades para gestionar en hospitales de baja y mediana complejidad a personas que requieren atención especializada en salud mental. Cuesta Caicedo dirigió otro pedido a los familiares de personas que permanecen en Urgencias por una condición psiquiátrica. Solicitó que no las dejen solas durante su atención hospitalaria. “Hacemos un llamado a la comunidad para que a las personas psiquiátricas no las dejen solas acá en el hospital, que por favor las asistan”, dijo la funcionaria. La directiva sostuvo que estas ausencias pueden agravar las dificultades de manejo dentro de la institución. “Siempre se presenta este tipo de inconvenientes como el que se presentó hoy”, añadió. Al describir la reacción de quienes presenciaron el ataque, Cuesta Caicedo remarcó que “los usuarios entran en pánico, los padres de familia corrían con sus niños por miedo de que la psiquiátrica los fuera a agredir”.

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El Hospital Francisco Valderrama de Turbo, en el Urabá antioqueño, pidió acelerar los traslados de pacientes con crisis