El mundo está cambiando de manera acelerada y las formas de criar y de vivir la niñez también. En un entorno lleno de estímulos, pantallas y actividades, aprender a frenar y conectar se vuelve indispensable para grandes y chicos, y la meditación puede ser un aliado fundamental para ayudar a reconocer y regular emociones . “Así como los niños exploran naturalmente el mundo que los rodea, la meditación puede descubrir también su mundo interno: las sensaciones, las emociones y los pensamientos”, dice Christian Plebst, psiquiatra general e infantojuvenil y consultor en desarrollo infantil y educación inclusiva que participó como asesor de el álbum Meditaciones para niños con Plim Plim y sus amigos , un proyecto de Spiritum Entertainment. El especialista explica que ofrecer pequeños momentos de pausa y atención a los más chicos es una manera de ayudarlos a reconocer lo que les pasa internamente. Con el tiempo, estas experiencias favorecen la atención, la regulación emocional y la posibilidad de encontrar un lugar de calma al cual volver cuando lo necesiten. Arthur Brooks: “La verdadera fórmula para ser feliz es dividir lo que tienes entre lo que deseas” ¿Cómo enseñar a meditar desde niños? Según el psicólogo Juan Lucas Martín, meditar es entrenar la atención, aprender a detenernos por un momento y observar nuestra respiración, nuestro cuerpo, nuestros pensamientos y nuestras emociones con mayor conciencia. Se trata, en definitiva, de encontrar espacios de silencio entre tantos estímulos para volver al momento presente. El profesional, que también se sumó a este álbum con sus meditaciones, señala que, cuando se trata de niños, meditar no significa pedirles que se queden completamente quietos o que dejen la mente en blanco, sino de utilizar la respiración, el movimiento, los sentidos, la imaginación y la visualización para introducirlos de una manera sencilla y natural en la práctica. Una voz que guíe hacia una imagen relajante, música y sonidos que propicien un ambiente de calma, por ejemplo, pueden ser un gran puntapié para iniciarlos en este universo. Beneficios de meditar en niños y consejos para la práctica El psicólogo clínico y speaker internacional especializado en trastornos de ansiedad y estrés postraumático, Juan Lucas Martín señala que la investigación sobre meditación y mindfulness infantil apunta potenciales beneficios especialmente en atención, autorregulación y algunos aspectos del bienestar emocional. “Hay un aprendizaje que considero particularmente valioso: ayudar al niño a reconocer lo que sucede dentro de él y darle herramientas para responder de una manera más consciente frente al estrés, la frustración o las emociones intensas. Ayuda a aprender desde una edad temprana a responder sin reaccionar”, afirma. No se trata de dejar de pensar o de que el niño no se enoje ni sienta miedo o tristeza, sino de ofrecerle recursos para relacionarse mejor con esas experiencias y calmarse más rápido, apunta. ¿Cuál es el mejor momento para practicar? Según el especialista, no existe un único momento correcto: un niño puede meditar al comenzar el día, antes de dormir, después de mucha actividad, antes de estudiar o simplemente cuando necesita unos minutos de tranquilidad. Lo importante, destaca, es que la práctica esté adaptada a su edad y no se convierta en una obligación. En la infancia, muchas veces unos pocos minutos son suficientes para conectar, dice. “Yo aconsejaría empezar con poco tiempo y sin buscar que salga perfecto. Un niño puede moverse, distraerse o abrir los ojos. Es normal. La meditación infantil no tiene por qué parecerse a la meditación de un adulto” , plantea. Una compañía ideal para meditar “Vivimos atravesados por las pantallas, las exigencias cotidianas y un ritmo de vida que muchas veces nos deja poco espacio para conectarnos con nosotros mismos y con los demás. Sabemos que las familias enfrentan muchas presiones y que criar hoy implica desafíos nuevos”, dice Sabrina Pace, líder del proyecto “Meditaciones para niños con Plim Plim y sus amigos”. Apunta, en este sentido, que el álbum busca acompañar sin sumar exigencias y surge como una evolución natural del camino que vienen recorriendo con Plim Plim . “Desde hace tiempo trabajamos cada vez más profundamente sobre las emociones, tanto en nuestros contenidos audiovisuales como en los libros y las canciones, y sentimos que es importante seguir sumando herramientas que acompañen a las infancias y a sus familias”, afirma. El álbum se organiza en doce ejes temáticos que abordan distintas emociones y situaciones de la vida cotidiana. Sabrina cuenta que el equipo de profesionales que guían las meditaciones reúne a figuras de toda Iberoamérica, como Juan Lucas Martin, Mar del Cerro y Tefi Skoufalos, entre otros . Sus distintas experiencias y recorridos, dice, aportan una diversidad de voces y maneras de acercar la meditación a los niños con historias vinculadas a las canciones más emblemáticas de Plim Plim y una producción musical que pone la voz en primer plano. Se trata de una experiencia que busca ayudar a explorar la atención, la gratitud, el amor y el vínculo con los demás. ¿Cómo lograr el ambiente propicio? Mauricio Zubiri, responsable del área de Música de Spiritum Entertainment, cuenta que la música y el diseño sonoro fueron de la mano desde el principio. “La idea era que funcionaran como una sola cosa, donde se pudiera interpretar la melodía, pero donde el tono y la cadencia de la música acompañaran al relato para que resultara entretenido todo el tiempo”, dice, y cuenta que con el objetivo de aportar ambiente, en las meditaciones se pueden escuchar también sonidos de noche, de playa y de distintos espacios , con mucho cuidado en cada detalle. “En un mundo que muchas veces nos lleva a la desconexión, queremos ofrecer una invitación a volver a conectar con nosotros mismos y con los demás”, concluye.
Según el especialista, no existe un único momento correcto: un niño puede meditar al comenzar el día, antes de dormir, d





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