La protesta de las sufragistas avanzó por el puerto de Nueva York mientras, en Bedloe’s Island, se preparaba la inauguración de la Estatua de la Libertad. Lillie Devereux Blake y otras integrantes de la Asociación por el Sufragio Femenino del Estado de Nueva York habían quedado afuera de la ceremonia oficial y fletaron una embarcación propia, con pancartas a favor de los derechos de las mujeres. Aquel 28 de octubre de 1886, hace 140 años, llovía sobre la ciudad. La fiesta prevista para presentar La Libertad iluminando al mundo , el nombre formal de la obra, reunió a autoridades, trabajadores, marineros y multitudes en tierra y sobre el agua, aunque dejó expuestas las exclusiones de la época. La inauguración de la Estatua de la Libertad se concretó tras más de dos décadas de planes, campañas para reunir dinero y trabajos realizados a ambos lados del Atlántico. El entonces presidente de Estados Unidos, Grover Cleveland aceptó el monumento donado por Francia en nombre de los estadounidenses durante el acto formal en Bedloe’s Island, la isla que hoy se llama Liberty Island . La ciudad de Nueva York declaró feriado general esa jornada. Brooklyn, que todavía era una ciudad independiente, suspendió las clases en sus escuelas para acompañar los festejos. La celebración comenzó en Madison Square Park, un lugar ligado a la propia campaña para financiar el monumento. Allí habían estado expuestos el brazo y la antorcha entre 1876 y 1882, con el objetivo de despertar interés y conseguir aportes . Desde ese parque partió una procesión hacia el sur de Manhattan. En el último tramo, entre el Ayuntamiento y Battery, empleados de oficinas arrojaron tiras de papel desde las ventanas para saludar a la comitiva. Aquel gesto marcó el primer desfile neoyorquino de papeles lanzados desde edificios, una práctica que luego se volvería habitual en la ciudad. La marcha avanzó hacia el borde de la isla, donde se concentraban los preparativos para el momento central. Cleveland se embarcó rumbo a Bedloe’s Island después de la procesión. Una caravana de agua, compuesta por 300 barcos , lo siguió: había remolcadores y grandes vapores, entre otras embarcaciones que ocuparon el puerto. El mal tiempo complicó la vista para quienes aguardaban desde la costa. La lluvia y las condiciones del clima impidieron que buena parte del público siguiera con claridad el recorrido de los barcos. En la isla, la figura de cobre esperaba detrás de una bandera francesa tricolor que cubría su rostro. El programa contemplaba retirar esa tela en un punto determinado de la ceremonia, ante los invitados y el público reunido en el puerto. El escultor Frédéric-Auguste Bartholdi, autor de la obra a inaugurar, se adelantó sin querer al instante previsto. Tiró de la cuerda sin haber recibido la señal y dejó al descubierto la cara de la estatua antes de tiempo. La revelación anticipada fue recibida con entusiasmo. Después, Cleveland formalizó la recepción de la obra y el acto concluyó entre disparos de salvas, silbatos de barcos, música y gritos de quienes presenciaban la escena. La inauguración tuvo una asistencia oficial restringida. De las más de dos mil personas invitadas a la ceremonia de Bedloe’s Island, apenas dos eran mujeres , de acuerdo con la reconstrucción de los medios de entonces. Blake y las militantes sufragistas no pudieron ingresar porque no llevaban acompañantes hombres. La dirigente expresó la contradicción de la jornada al señalar que todo se había hecho “ por hombres en honor de una mujer ”. Las integrantes de la asociación viajaron por el puerto en su propio barco y desplegaron carteles. La protesta cuestionaba la distancia entre la figura femenina presentada como emblema de libertad y las limitaciones políticas que pesaban sobre las mujeres estadounidenses. La ceremonia también generó críticas en la prensa afroamericana. The Cleveland Gazette sostuvo que la antorcha no debía encenderse hasta que el país fuera libre en los hechos y rechazó que se celebrara la libertad mientras persistían desigualdades raciales. El proyecto había empezado en 1865, cuando el político e intelectual francés Édouard de Laboulaye propuso que Francia entregara a Estados Unidos un monumento de grandes dimensiones. Su planteo apuntaba a conmemorar el centenario de la independencia estadounidense y a expresar la amistad entre ambos países. Laboulaye también vinculó la iniciativa con la reciente abolición de la esclavitud en Estados Unidos. Bartholdi estuvo presente cuando se formuló la propuesta y comenzó a pensar en la figura que más tarde recibiría el nombre de La Libertad iluminando al mundo . El escultor eligió una figura femenina de dimensiones colosales. Se cree que su inspiración fue Libertas, la diosa y personificación romana de la libertad, aunque el diseño tomó una forma propia y se adaptó al sitio donde se instalaría. La corona lleva siete puntas, asociadas con los siete mares y los siete continentes. La tablilla que sostiene la figura reproduce, en números romanos, la fecha del 4 de julio de 1776. A los pies de la estatua aparecen grilletes y cadenas rotas. Bartholdi los incorporó para representar el fin de la esclavitud. La propuesta exigía una distribución de responsabilidades entre los dos países. Francia debía construir la estatua y Estados Unidos tenía que costear y levantar el pedestal que iba a sostenerla. En territorio francés, la recaudación incluyó aportes públicos, espectáculos y hasta una lotería. Del lado estadounidense, los organizadores buscaron recursos mediante funciones benéficas, exposiciones de arte, subastas y peleas de boxeo. El dinero no alcanzaba con la velocidad esperada. La construcción del pedestal se demoró y la falta de aportes amenazó con dejar a la estatua terminada sin la base necesaria para instalarla frente a Nueva York. La poeta Emma Lazarus escribió en 1883 el soneto The New Colossus para una subasta de arte y literatura destinada a recaudar fondos. El texto quedaría ligado al monumento años más tarde, cuando se instaló una placa con el poema en el pedestal. El empuje decisivo llegó en 1885. El editor Joseph Pulitzer publicó en su diario New York World una convocatoria para que los lectores colaboraran con la obra, con la promesa de imprimir el nombre de cada donante. La campaña reunió el aporte de 120.000 personas , que entregaron más de 100.000 dólares. Esa suma cubrió lo que faltaba para terminar el pedestal. El costo de la estatua había sido de 250.000 dólares. El pedestal, diseñado por el arquitecto estadounidense Richard Morris Hunt, demandó otros 270.000 dólares. Hunt proyectó una estructura de granito que se apoyó en Fort Wood, un fuerte de once puntas levantado por el Ejército de Estados Unidos en 1807 para defender el puerto. La isla había sido antes un lugar de provisión de alimentos para el pueblo lenape y luego para colonos neerlandeses. Bartholdi necesitó asistencia técnica para convertir su idea en una obra capaz de resistir el viento, la humedad y la escala de la bahía. Para resolver ese desafío convocó al ingeniero Gustave Eiffel , antes de que este diseñara la torre parisina que llevaría su apellido. Eiffel desarrolló un pilón de hierro y una estructura secundaria que sostendrían la piel exterior de cobre. Ese sistema permitía que las láminas metálicas se movieran de manera independiente sin que la escultura perdiera estabilidad. La UNESCO describe la obra como un coloso hueco, compuesto por planchas delgadas de cobre trabajadas a golpes sobre un armazón metálico. También destaca el uso de hormigón en la base y una solución flexible para sostener el revestimiento exterior. La construcción empezó en 1875 y concluyó en Francia en julio de 1884. Durante un tiempo, la figura ya armada sobresalió por encima de los techos de París, mientras en Nueva York todavía faltaba completar el pedestal. La estatua fue desmontada para cruzar el Atlántico. Sus 350 piezas se guardaron en 214 cajones que viajaron a bordo de la fragata francesa Isère. El buque llegó al puerto de Nueva York el 17 de junio de 1885. Las piezas quedaron almacenadas en Bedloe’s Island mientras avanzaban los últimos trabajos de la base. El pedestal se terminó en abril de 1886. Recién entonces comenzó el armado definitivo de la estructura sobre el antiguo Fort Wood, una tarea que tomó varios meses y exigió reconstruir la escultura en el orden preciso. Desde la punta de la antorcha hasta la parte superior de la base, la obra mide 46,05 metros . La escala de la figura era parte del desafío técnico y de la impresión buscada al ingresar al puerto. La antorcha no había sido pensada originalmente como una lámpara encendida desde adentro. Bartholdi la diseñó con cobre macizo y cobertura dorada para que reflejara la luz del día. Durante los primeros años, esa parte de la estatua sufrió intervenciones. En 1886 le abrieron dos filas de ojos de buey para iluminarla desde el interior y, seis años después, una de esas filas fue reemplazada por una franja de vidrio. Las modificaciones continuaron en 1916, cuando se retiró cobre en unos 250 puntos y se colocó vidrio color ámbar. Una explosión ocurrida ese año en Black Tom Island, en la actual Jersey City, también afectó la antorcha original de la estatua. La pieza siguió deteriorándose por las filtraciones de lluvia y por la corrosión. Durante los trabajos preparados para el centenario de la inauguración, especialistas concluyeron que no podía restaurarse y la retiraron el 4 de julio de 1984. Una réplica basada en el diseño inicial de Bartholdi fue instalada en noviembre de 1985. La nueva antorcha fue presentada formalmente el 4 de julio de 1986, durante los actos por los 100 años de la estatua. La restauración de ese período también alcanzó la estructura interior. La UNESCO indica que las piezas de hierro que sostenían la piel metálica fueron reemplazadas por acero inoxidable para prevenir la corrosión. La antorcha original quedó conservada en el museo de la Estatua de la Libertad. El resto del monumento atravesó actualizaciones mecánicas, de circulación y de seguridad sin que se alteraran su forma ni sus materiales principales. Estados Unidos declaró a la Estatua de la Libertad Monumento Nacional en 1924. La protección se amplió a Liberty Island en 1937 y a Ellis Island en 1965, bajo la administración del Servicio de Parques Nacionales. La UNESCO señala que el área protegida abarca las 5,95 hectáreas de Liberty Island. El sitio cuenta con programas de control y mantenimiento frente a factores como la contaminación, el clima adverso y la presión que implica la llegada de grandes cantidades de visitantes. Cuando todo empezó, hace 140 años, por supuesto, nada de esto se había planificado.

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La protesta de las sufragistas avanzó por el puerto de Nueva York mientras, en Bedloe’s Island, se preparaba la inaugura