“ Intenté enamorarme de la vida ”, contó Brenda Di Aloy en Casino Deluxe , el ciclo de entrevistas de Infobae , al recordar el difícil proceso que atravesó después de separarse de Cris Vanadía en 2024. La influencer reconoció que le costó volver a encontrar su identidad fuera de una relación de pareja, recordó los momentos en los que sintió que había perdido la dignidad por mendigar amor y explicó cómo su fe se convirtió en un sostén durante el duelo. La hija de Yuyito González también recordó cómo llegó Dios a su vida, a partir de la transformación que vio en su mamá, reveló que después de la ruptura atravesó una profunda crisis espiritual que la puso a prueba y admitió que tiene pendiente pedirle perdón y agradecerle a su expareja por algunas actitudes durante su tiempo juntos. Por otra parte, Brenda habló de su relación con Sebastián Freidzon , con quien está comprometida, y explicó por qué desde el comienzo decidieron mantener el vínculo lejos de la exposición pública. También desmintió las versiones que señalaban que su mamá estaba en contra de la pareja y cuestionó la presión de las redes sociales por convertir la vida privada en un reality. “Una de las mayores riquezas que podemos tener es tener nuestra vida en privado”, sostuvo. Brenda es licenciada en Comunicación, conductora, modelo e influencer. Comenzó su recorrido en los medios como azafata en los programas de Guido Kaczka y luego condujo ciclos en Quiero Música , además de participar en proyectos de actuación y streaming. En 2024 formó parte del certamen Cantando y consolidó su presencia en redes sociales , donde comparte contenidos sobre su vida, sus experiencias personales y su fe. También creó el podcast Sin Mirar a los Costados , en el que aborda temas relacionados a los vínculos, el crecimiento personal y la espiritualidad. — ¡Me encanta que te hayas animado a venir! — Sí, me animé. Porque la verdad es que venía esquivando todo tipo de notas y aparecer en los medios. Estaba medio escondida... — ¿Por qué? ¿Te daba miedo alguna cosa en particular? — Es que en las redes uno decide qué comunicar, pero cuando decidís ir a los medios y hacer notas es como saltar al vacío y ver qué pasa. En las redes también se puede premeditar un poco qué decir y en las notas es lo que sale en el momento. — Igual, esto es muy espontáneo. Es un juego divertido en la que, cuanta más verdad pongas sobre la mesa, más cerca vas a estar de llevarte el millón de dólares. Pero primero tenés que decirme qué te gustaría hacer con ese millón. — Nunca fui a un casino, así que es la primera vez que estoy aquí frente a fichas y tanto dinero (aunque sea ficticio). ¿Qué haría con un millón de dólares? Soy cuidadosa con el dinero. Por ejemplo, mi primer sueldo cuando trabajé en una oficina, lo guardaba para ayudar a mi familia. Me gusta mucho dar y compartir con mi familia, con mis papás, que siempre fueron muy trabajadores. Entonces nunca me sale pensar en algo para mí sola. No me gusta esto de quedarme todo para mí. Así que una parte la donaría y con otra parte me llevaría a viaje a mis papás. — ¿Por separado? — Me encantaría hacer un viaje con mis papás juntos porque se llevan re bien, pero no sé. — ¿Hace mucho se llevan bien o es algo reciente? — Mis papás se separaron cuando yo tenía cuatro años y siempre me resguardaron mucho de peleas internas. Nunca escuché una discusión, una pelea, nada. Si cuando yo era chica se llevaban mal, nunca me enteré. — ¿A dónde te gustaría ir en ese viaje? — A la playa. Que sea un viaje de descanso para todos. Como ya están en edad de jubilarse... Mi mamá me va a matar si me escucha decir esto, pero ya a esa edad siento que es mejor un viaje para descansar. — ¿Y cómo es tu relación con tu mamá? — Nos llevamos muy bien. Hace poco pasó el día de la madre y como no subí nada con ella varios me ponían en redes: “Está peleada con la mamá”. Y no. Es que tal vez no expongo tanto mi familia en redes y mi mamá tampoco. Hay una realidad que es que cuando me fui a vivir sola hace unos años, dejé de compartir la diaria con ella, entonces ahora tenemos otro tipo de relación. Pero nos llevamos super bien. Mi mamá sigue siendo mi persona de confianza. Cuando tengo un tema, voy a ella, le cuento, le pregunto. Me gusta mucho escuchar sus consejos. Desde chiquita fue así y lo sigue siendo hoy en día. — ¿Tenés una mamá muy consejera? ¿Es una guía para vos? — Sí, siempre. Es muy consejera. Es esa persona que está siempre. A las cinco de la mañana la llamo por algo y está. Es esa mamá que siempre fue incondicional. Tenemos un buen vínculo. Por cuánta plata — Voy a elegir algunas preguntas y me vas a tener que decir por cuánta plata harías o no harías algo que está acá planteado. — Dale. — ¿Por cuánta plata dejarías que tu mamá elija tu vestido de novia? — ¡Uh! No. Me tienen que pagar mucha plata para que yo deje a Yuyito elegir mi vestido de novia. No tenemos el mismo estilo, para nada. De hecho, ayer tuvimos una conversación en la que yo le dije: “Ma, yo te voy a elegir el tuyo”. Porque ya veo que mi mamá quiere ir con un vestido exuberante, llamativo, con color, escote, brillos y yo soy más sobria. — ¿Pero ella no podría así adaptarse a tu estilo y elegirte un vestido que tenga que ver con tu personalidad o te vestiría al estilo de ella? — Siento que me querría poner todo junto así tipo muñequita y yo soy más tranqui. No hay casi valor. Sorry ma, pero no. Eso es muy personal. — ¿Por cuánta plata le mostrarías a tu prometido el historial completo de tus chats con tu ex? — ¿El historial completo? (risas). Tengo plena confianza con Sebastián y tampoco tengo nada que ocultar de mi ex, pero sí siento que hay cosas que hoy en día no edificarían en la relación. Cuando me puse de novia con Sebastián decidimos no indagar tanto en la vida de pareja anterior, en el pasado. Yo no indago tanto en su relación anterior, él tampoco en la mía. No hay nada tampoco que tenga que ocultarse, pero siento que no sumaría. Para mí, indagar en temas del pasado no suma. Siempre hay que mirar para adelante, la relación de hoy en día. Escabullirse en eso es para peor. — ¿Y te costó volver a creer en el amor después de lo que te pasó? — Sí, obvio. Me costó un montón. Sentí que tal vez nunca más me iba a enamorar o pensaba dónde va a aparecer otra persona que me mueva el piso así. Porque yo me separé estando enamorada . Eso es más complicado todavía porque tenés mucho amor adentro que decís: “¿Y ahora a dónde lo pongo?”. Me costó mucho y fue un año de duelo en el que yo intenté llenar vacíos con lo que fuera porque justamente tenía tanto amor adentro... — ¿Intentabas volver a enamorarte medio a la fuerza? — Intenté enamorarme de la vida. — ¿No con vínculos? — Fue un año de muchos subas y bajas. Siento que el primer año de duelo es muy emocional. Yo intentaba volver a enamorarme de la vida, encontrar una esperanza o algo para seguir avanzando. Entonces, de repente sentía que tenía que llenarme de trabajo. Me fui a vivir sola ese año y tuve a mi perrita Bruna . Hice todo lo posible para estar bien, para volver a enamorarme de mi vida sola porque estaba muy enamorada de la vida en pareja. Entonces, dije: “No puede depender todo de un ser humano”. Pero me costó muchísimo. Algo que yo comunico mucho en mis redes es que en ese momento mi sostén fue la fe y lo sigue siendo. Sentía que todo lo que hacía era insuficiente y decía: “Me voy a llenar la agenda de ocho de la mañana a doce de la noche, de trabajo, de evento, de estar acá para allá, cuidar a mi perrita Bruna, hacer las cosas del hogar”. Peor no importaba qué hiciese, nunca iba a ser suficiente. Es como que me seguía sintiendo vacía y creía que era parte del duelo, pero algo que me sostuvo en ese momento de mucha inquietud emocional y muchos altibajos fue mi fe, por sobre todas las cosas. —¿Y cómo fue la llegada de Dios a tu vida? ¿Desde qué momento te acompaña con tanta fuerza? — Es de público conocimiento que mi mamá, cuando yo tenía más o menos 10 años, tuvo un momento de bajón en su vida cuando era vedette. Tuvo una crisis existencial en donde se planteó: no quiero ser más vedette, ¿qué hago con mi vida? Empezó a tener depresión, a tomar alcohol y se borró de los medios. Fueron unos años difíciles y ahí ella conoce a Dios a través de amigos. Indudablemente eso en mi casa yo lo empecé a ver. Vi el cambio 180 grados de una mamá depresiva, tomando alcohol y tratando de que sus hijos no vean que ella estaba así, aunque obviamente lo percibíamos, a otra mamá completamente distinta hasta en los tratos con nosotros. Vi la paz que recibió al conocer a Jesús, pero no me generó interés hasta más o menos mis 20 años, cuando empecé a trabajar en la televisión. Pensé que trabajar en la tele iba a ser algo que me iba a llenar por completo, pero seguía sintiendo esos vacíos . Eran sueños que pensé que al lograrlos iban a ser suficientes para sentirme increíble y no me sentía así. Ahí fue la primera vez que leí la Biblia y que fui a una iglesia por decisión. Dije esto que tanto escucho hablar en mi casa a mi mamá, quiero verlo. Uno siempre crece y escucha de Dios, pero medio de lejos. Y ahí yo a los 20 dije: “Voy a ver por mí misma”. — A ver qué te pasa con eso. — Sí. Hay un versículo que dice: “Prueben y vean cuán bueno es Dios”. Y fui y lo pude comprobar por mí misma. A partir de ahí empecé a crecer más en el entendimiento, en conocer, en la lectura de la Biblia y en una relación con Dios. No me gusta verlo como una religión. — Una relación que cuando lo dejaste entrar te transformó, evidentemente te vino a aportar mucho a tu vida. — Exacto. Y el momento de poner a prueba la fe para mí fue en la ruptura con Cris y el duelo. Fue decirme: “Esto en lo que tanto creías, ahora que todo se te vino abajo y se te cayó a pedazos el mundo, ¿qué pasa?”. Y ahí fue el momento de poner a prueba mi fe. Porque enseguida decís: “¡Dios me abandonaste!”. Me sentía rota, sentía que había perdido el sentido de la vida. Y ese fue el momento en el que dije: “Dios es bueno igual, a pesar de sentirme mal”. A pesar de tener que llamar a la noche a mi hermano para que venga a mi casa porque me siento triste y de tener momento de no poder encontrar mi identidad sola sin estar en pareja. Ese fue el momento máximo de prueba de fe y me enojé con Dios . No fue todo color de rosas. — ¿Cómo fue tu enojo? — No tocar la Biblia por un mes y decir: “Dios, me abandonaste. No creo más en vos. No abro más la Biblia. Yo pensé que me iba a sentir bien, que ibas a estar conmigo, que todas tus promesas en la Biblia es de que sos incondicional y yo siento que me fallaste”. Estuve un tiempo ahí bastante mal emocionalmente, sin querer hablar con Dios, sin querer leer su palabra, un momento bastante oscuro. Hasta que me di cuenta de que no podía seguir así. — ¿Y decidiste cambiar? — Sí. Hubo un día en el que me sentí tan mal que dije: “Ya está. Yo sola no me voy a salvar a mí misma. No puedo mendigar amor donde ya no quieren más. Vuelvo a vos, Dios”. Y volví. Y es así. Dios siempre está dispuesto. Uno a veces escucha de un Dios castigador o de un Dios que te condena o que si vos no sos perfecto, entonces no sos apto. Y no es así. Por plata o nada — ¿Te quedó alguna conversación pendiente con alguna persona de tu vida? — Sí, me quedó conversación pendiente. — ¿Con quién? — Tal vez con Cris. El otro día me lo crucé en un evento y lo subieron en redes, así que lo digo, no pasa nada. No es oculto. Pero nos juntamos y charlamos. Nos pusimos al día y estuvo muy lindo. Obviamente era un evento y no sé si te pasó de cruzarte un ex y sentir todas las miraditas... — Sí, es lógico. — No podés charlar como si estuviéramos tomando un mate en un lugar privado, pero siento que nunca está demás pedir perdón. Nosotros tuvimos una relación muy sana, pero cuando terminó el vínculo, ese año sí fue bastante tóxico. No tuvimos un vínculo feo, pero esto de mendigar amor cuando se terminó se vuelve medio tóxica la relación. Y nunca llegué a decir: “Perdón por esto”. Porque tal vez uno intenta avanzar y el otro está insistiendo, entonces no dejas que el otro siga y todo el tiempo aparecés. Ahí sí creo que quedó pendiente un perdón y un gracias. — ¿De tu parte sentías la necesidad de decirlo? — Sí, 100% de mi parte. De hecho al principio de la ruptura me carcomí mucho la cabeza pensando en que tenía que decirle estas cosas y después decía: “No, hay que guardar y avanzar”. Uno no puede todo el tiempo aparecer, ¿viste? — ¿Sentís que te lastimó mucho? — No. Él no me lastimó. Me lastimó el vínculo que se rompió. Yo me lastimé sola. Cuando uno mendiga amor para mí te estás lastimando a vos. — Sí, estás bajando la barrera de la dignidad. — Total. Nunca en mi vida había perdido la dignidad tanto como ese año . Pero si me preguntás, es la única persona que se me viene a la cabeza que me ha quedado pendiente un perdón y un gracias. Después, no. Siento que con todos mis vínculos está todo dicho. — La vida o Dios te lo cruzó en otra situación. — Sí, pero no le dije perdón y gracias. No me puse a hacer todo el speech ahí porque fue un evento, había gente... — Pero pudieron hablar de una manera linda y acercarse, sin que vos tuvieras que decir todo esto que sentís y que, probablemente, alguien que vea esta entrevista pueda hacerle llegar. — También es lindo cuando te cruzas a una persona que no veías hace mucho tiempo. Las cosas no habían quedado mal, pero sí se habían ensuciado mucho un vínculo lindo que habíamos tenido. Entonces, está bueno cuando te cruzas de vuelta a la persona y te das cuenta de que está todo bien. Cada uno pudo avanzar. Y también creo que la lección de mi vida con ese vínculo es que uno va a dar fruto donde siembra. Donde uno pone el enfoque, ahí vas a dar fruto. Y nosotros somos el claro ejemplo de eso, porque convengamos que su objetivo está en el trabajo y hoy le está yendo muy bien, se lo dije, está brillando y yo estoy donde quería dar fruto: en el área personal, la familia, el vínculo, estar con un hombre que soñaba también con casarse y con formar familia. También disfruto en el área espiritual, conociendo más. Crecí mucho en lo que sería lo interior y somos la prueba perfecta de que donde uno siembra y pone el enfoque, ahí va a dar fruto. — Y que de repente también las parejas van para otros lados y quizás hay que aprender también a soltar eso con sabiduría y trascendiéndolo. Entender de que las compatibilidades capaz no eran tales para ese momento de ustedes, ¿no? — Exacto. Por eso fue la ruptura. La decisión de mantener el vínculo con Sebastián fuera de las redes — ¿Hay algo de tu vida que preferís no mostrar en redes? — Sí. Algo que me pasó fue que me volví mucho más privada con mis redes sociales. Antes mostraba todo. Era un reality desde que me levantaba hasta que me iba a dormir y te podía mostrar todo. Y hoy en día, estoy en una comida con familia, con Sebastián y elijo guardármelo para mí. Siento que una de las mayores riquezas que podemos tener es tener nuestra vida en privado, siendo que hoy en día es todo tan público y todo el mundo puede ver todo. Siento cierto privilegio en decir: “Esto lo quiero guardar para mí”. Y no hace falta que esté mostrando todo, todo el tiempo. Entonces, por ejemplo, mi vínculo con Sebas es algo que desde el día uno decidimos mantener en privado. Él no es de los medios, entonces tampoco está acostumbrado a tener el celular en la cara todo el día y respeté mucho eso. Mi vínculo con él es algo que quiero mantener en privado porque también he sufrido mucho por la exposición. Cuando la gente se siente parte del vínculo, porque vos mostrás todo, después das lugar a las opiniones, a que la gente crea que sabe todo, cuando en realidad no se sabe nada. Uno de mis aprendizajes en esta vida fue que no tenía que mostrar todo, todo el tiempo. — La novela de la vida real para la gente. — La novela es lo que garpa y lo entiendo, pero para mí es mi vida. Entonces, dije: “Tendré menos trabajo, las marcas me elegirán menos, elegirán a la que sí hace un reality de su vida”. Entendí que iba a haber consecuencias por mantener mi vida en privado, pero gracias a Dios nunca me faltó trabajo. Siempre se abren nuevas puertas y yo me doy cuenta de que cuido mi salud mental al mantener las cosas en privado y no dar tanto lugar a la opinión. La supuesta oposición de su mamá — ¿Es verdad que tu mamá no quería que vos estuvieras con Sebas porque era un hombre más grande que vos y divorciado? — Gracias por preguntarme eso porque se dicen tantas cosas. Yo me guardo todo en privado y de repente escucho que dicen cosas y me da bronca. — Pero está bueno que tengas un espacio donde hablarlo si sabes que no es así. — Lo que creo que es que mi mamá es una persona pública y se ha ganado sus enemigos en el medio. Entonces, cada cosita que se pueda decir en contra de mi mamá lo van a hacer. No quiero dar nombres de quiénes, pero creo que eso más que un palito para mí o para Sebastián, fue un palo para mi mamá. Para mí dijeron: “¿Con qué le podemos dar a Yuyito? Que Yuyito está en contra del noviazgo de su hija". Es mentira. Mi mamá estaba feliz. De hecho, fue la primera persona que se enteró cuando yo iba a tener la primera cita con Sebas. Ella estaba feliz, lo conoce y yo también ya soy grande. Tengo casi 30 años, mi mamá no me anda diciendo: “Estoy en contra”. Mi mamá mientras a mí me vea bien, feliz, con un hombre que me cuida, me ama y me respeta, está feliz. ¿Qué puede decir una mamá en contra de un hombre así? Eso fue totalmente mentira. Y en ese momento yo decidí callarme la boca. Le dije: “Ma, no respondas, no digas nada. Si alguien viene con un micrófono, está todo bien”. Porque lo que siento es que si uno salta y responde, alimenta más la situación. En vez de hacer un show de mi vida, que sé que puede generar vistas, y podría hacer un montón de cosas para tener visualizaciones, audiencia y más seguidores, pero prefiero mantenerme callada e ir por un lado más sano. Dios, hacé tu justicia. Ahí también es una prueba de fe. Él pone todas las cosas en su lugar. Y fijate que meses y meses después, nos comprometimos, mi mamá está feliz y nos felicita en público. Las fichas se van poniendo en su lugar. — Igual es imposible que con el tiempo la gente no vea la realidad de las cosas. Así que la justicia divina existe. — En el momento da mucha bronca porque decís: “Pobrecita la gente que se lo cree”. Pero bueno... — Vamos a perdonarlos por inocentes. — Total. Y perdonamos también a la gente que dice mentiras en la televisión. Entendemos que es su trabajo. — No podes entregarles tu energía tampoco a la gente que todo el tiempo está jugando con tu vida y diciendo esas cosas. Hay que poner límites claros y lo que no es tan importante, puede pasar de largo. — Sí. También le contamos a la gente que muchos periodistas hacen show. Vos después te los cruzas y te dicen: “No, nena, era algo para hacer show. Estás en el medio, reíte”. Me han dicho eso. Me he cruzado con Yanina (Latorre) , con Ángel (de Brito) que te dicen: “Reíte, es todo show”. Y vos les decís: “Es mi vida, no es show”. — Es que si a tu vida le cae mal, no es show. — Totalmente. — Hay que poner límites donde a vos te duele y tratar de desprenderte un poquito porque sino te va a tener de hija. Hay que soltar un poquito y ser feliz. — Sí, totalmente. Es así. — Gracias por venir a Casino Deluxe y contarnos tu historia. Por tu sinceridad, te ganaste el millón. — ¡Voy a poder llevar a mis papás de viaje! — Pero ese viaje sí te pido que lo muestres en redes (risas). — Sí, ese sí. ¡Seguro!
Eso fue totalmente mentira. Y en ese momento yo decidí callarme la boca. Le dije: “Ma, no respondas, no digas nada. Si a




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