Fermín Cabanillas Huelva, 2 nov (EFE).- La figura de Mazinger Z sigue generando nostalgia y pasiones por igual para miles de personas, y eso lo plasma el onubense Álvaro Salas en ‘Mazinger Z. El legado de los brutos mecánicos’, un libro en el que recorre la historia de unos dibujos animados que marcaron a toda una generación. Álvaro tenía 12 años cuando esos “brutos” peleaban contra el robot pilotado por Koji Kabuto, y seguramente entonces no sabía que pasaría años recogiendo información inédita en España sobre los robots gigantes que el Doctor Infierno construía para dominar el mundo, en un libro editado por Dolmen Editorial que es todo un manual de consulta para quienes vivieron aquella época con ojos de niños. Y no ha sido fácil porque aunque se tenga grabado que la serie marcó toda la infancia, en realidad Televisión Española solo emitió 33 de sus 92 capítulos, entre el 4 de marzo y el 9 de septiembre de 1978, porque fueron los únicos para los que adquirió derechos de emisión. Sorprendida por su éxito, no pudo adquirir más porque, además, ya tenía comprometido emitir otra serie, ‘Orzowei’, desde el 16 de septiembre, que llegó a las pantallas sin previo aviso, cuando los niños esperaban ver a las 15:30 el episodio 34 de Mazinger. Explica el autor del libro que la serie “hacía correr a todos los niños los sábados para llegar a casa y ver la tele”, y para él la idea de hacer un libro surge por su pasión por la maquetación y el diseño. "De vez en cuando pinto algo, y empecé a dibujar los monstruos, pero pensé que eran demasiados, y me planteé maquetarlos y hacer algo similar a un álbum de cromos”, señala. Sin embargo, pensó en hacer algo que documentase todo lo que había diseñado y consultó con un amigo periodista, Paco Núñez, que le orientó sobre cómo afrontar el proceso, hasta que hace unos días el libro se puso a la venta. No solo se trata de plasmar dibujos. Álvaro Salas reflexiona sobre cómo ha envejecido la serie y por qué el malvado Profesor Infierno no causa empatía alguna, a diferencia de malvados por Darth Vader en Star Wars, que provocan hasta cariño. “Digamos que el icono de Mazinger Z es el propio Mazinger, mientras que el Doctor Infierno está en un segundo plano, no ocurre como en Star Wars”, donde el papel principal se divide entre varios personajes. Abierto a los niños de hoy Es evidente que el libro está dirigido a gente de cierta edad pero lo ha diseñado de una forma con la que no descarta “llegar las nuevas generaciones”, a las que propone abrirlo y disfrutarlo "de una manera muy ilustrativa porque se ha hecho con ilustraciones”, y prefería hacerlo de esa manera para, precisamente, captar a todos los públicos. Habla también de escenas míticas, de cómo evoluciona a volador un Mazinger concebido como terrestre, siempre adaptado “a lo que el Doctor Infierno iba diseñando, desde monstruos acuáticos a voladores”, o de lo complicado que sería hoy tener un personaje como Afrodita A, cuya principal arma era lanzar sus pechos, que eran misiles en realidad. “Ha llegado a nuestros días que su piloto -Sayaka Yumi- decía ‘pechos fuera’ al lanzar los misiles, pero en realidad nunca fue así. Es una leyenda urbana”. Álvaro Salas cree que hoy día sería complicado poner a los niños a ver una serie de dibujos animados con la tecnología de los años 70, e incluso convencerles “de que o veías un episodio el día que lo emitían o ya nunca lo verías”, pero anima a disfrutar del libro y revisar escenas, como el momento en que se le acoplaban las alas, salía de la piscina o se colocaba el planeador en la cabeza, lo que considera su parte favorita de la serie. EFE fcs/av/ros (Foto) (Vídeo)
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