La inserción laboral de los graduados universitarios ha mejorado pero persiste la brecha de género: Los hombres perciben una base media de cotización anual 2.423 euros superior a la de las mujeres. Así lo refleja la nueva publicación de Fundación CYD 'La empleabilidad de los jóvenes en España 2026. ¿Cómo es la inserción de los graduados universitarios?', un análisis de la situación laboral de la promoción de titulados universitarios de grado del curso 2019-2020 a los cuatro años de egresar, es decir en 2024. Los resultados ponen de manifiesto una evolución positiva en la ocupación, la contratación indefinida y la base media de cotización anual respecto a titulados universitarios de promociones anteriores. La publicación también analiza el equilibrio entre la oferta y demanda de estudios en las universidades públicas presenciales, y pone "en evidencia los desajustes en ámbitos como Salud y servicios sociales, Informática e Ingeniería, industria y construcción, en los que la demanda crece mucho más que las plazas disponibles". A los cuatro años de egresar, el 77,9% del alumnado graduado en el curso 2019-2020 está afiliado a la Seguridad Social, el 73,9% cuenta con un contrato indefinido, y el 61,3% cotiza en el grupo profesional de titulados. De media, los titulados perciben una Base Media de Cotización (BMC) anual (aproximación a los ingresos brutos) de 32.219 euros. Comparando con los graduados de la promoción 2016-2017 a los 4 años de finalizar sus estudios (en 2021) se observa una evolución positiva de los principales indicadores de inserción laboral: la tasa de afiliación media aumenta 3 puntos porcentuales, la contratación indefinida aumenta 14,5 puntos porcentuales y el salario se incrementa un 12,3% nominal. El análisis muestra que la mejora en la afiliación a la Seguridad Social "se explica principalmente por el avance de la universidad pública", cuya tasa alcanza el 77,3% en la promoción 2019-2020, acordándose al 80,8% registrado por las universidades privadas, que se mantiene estable en las distintas cohortes analizadas. La proporción de contratos indefinidos cuatro años después de finalizar los estudios aumenta del 59,4% en la cohorte 2016-2017, al 73,9% en la de 2019-2020, una evolución que "se explica, en buena medida, por el Real Decreto-ley 32/2021, de 28 de diciembre, que limitó significativamente el recurso a la contratación temporal". La proporción de egresados que trabajan a jornada completa se mantiene estable en las distintas cohortes analizadas, en torno al 80% (81,2% en 2016-2017 frente al 80,0% en 2019-2020). Una evolución similar presenta el porcentaje de contratos que cotizan en el grupo de titulados (del 62,6% al 61,3%). Por su parte, el porcentaje de graduados que trabajan por cuenta propia se sitúa en el 7,3% en 2019-2020, frente al 7,6% de la promoción 2016-2017. Los ingresos crecen nominalmente un 12,3%, pero este crecimiento no compensa la inflación acumulada en el periodo (17,1%), lo que se traduce en una pérdida de poder adquisitivo del 4,8%. DIFERENCIA ENTRE EGRESADOS EN PRIVADAS Y EGRESADAS EN LAS PÚBLICAS El estudio destaca que la mayor brecha salarial se registra entre los hombres egresados en las universidades privadas y las mujeres egresadas en las públicas, cuyos ingresos son 6.257 euros inferiores. Si se comparan las cifras de la promoción de 2019-2020 con las de 2016-2017 se observa que la brecha de género persiste, aunque con una evolución desigual según el indicador (La diferencia en la BMC anual aumenta 1,5 puntos porcentuales, mientras que la brecha en contratación indefinida se reduce 3,2 puntos). Por otro lado, se mantienen cifras similares en las diferencias en contratación a tiempo completo. Si se analizan los datos de la promoción 2019-2020, los graduados de universidades privadas presentan a los cuatro años una tasa de afiliación ligeramente superior (80,8% frente al 77,3% de la pública) y un porcentaje significativamente mayor de cotización en la categoría de titulados (70,9% frente al 59,3% de la pública). El alumnado titulado en la privada percibe una BMC anual de 35.090 euros, frente a los 31.666 euros de las instituciones públicas. En cambio, las universidades públicas destacan por una mayor contratación indefinida (74,8% frente al 69,1% en las privadas). Las universidades privadas presentan tasas superiores en trabajadores autónomos: un 11,7% frente al 6,4% de las públicas. EMPLEABILIDAD Y SALARIOS POR TITULACIONES La publicación pone de manifiesto diferencias notables en los indicadores de inserción laboral en función del ámbito de estudio. Titulaciones vinculadas a Ingeniería, industria y construcción, Salud y servicios sociales e Informática obtienen mayores resultados en cuanto a empleabilidad y condiciones laborales. En contraste, las disciplinas del ámbito de Artes y humanidades enfrentan mayores retos. Informática concentra los mejores indicadores: una tasa de afiliación del 88,3%, un 95,1% de contratos indefinidos, un 97,6% de empleos a tiempo completo y la BMC más elevada del sistema universitario, con 37.534 euros anuales. Ingeniería, industria y construcción ocupa la segunda posición en estabilidad contractual (93,3% de indefinidos) y empleo a tiempo completo (95,7%), con una BMC media de 35.054 euros, la tercera más elevada Salud y servicios sociales presenta la segunda tasa de afiliación más alta (85,4%), la segunda mejor BMC anual (36.204euros) y el mayor porcentaje de egresados cotizando como titulados (89,1%) aunque, por otro lado, Artes y Humanidades se sitúa en el extremo opuesto con la menor tasa de afiliación (66,5%) y la BMC más reducida (28.259 euros). La publicación identifica los campos de estudio con mayor y menor proyección laboral. Las titulaciones vinculadas a ingenierías e informática se sitúan entre las que presentan resultados más favorables, mientras que titulaciones vinculadas al arte, lenguas y a la historia están en el otro extremo. La publicación también analiza la evolución de la oferta y la demanda: entre los cursos 2019-2020 y 2025-2026, la oferta de plazas de grado en las universidades públicas presenciales creció un 0,7%, mientras que la demanda medida en preinscripciones de primera opción aumentó un 27,3%. Los mayores desajustes entre la oferta de plazas y la demanda se dan en Ingeniería, industria y construcción (donde la demanda creció un 49,5% frente a un aumento del 0,9% en la oferta), Informática (41,1% de demanda frente al 17,5% de oferta), Salud y servicios sociales (la demanda aumentó un 55,5% y la oferta un 9,2%) y Agricultura, ganadería, silvicultura, pesca y veterinaria (la demanda subió un 45,1% y la oferta descendió un 2%). Artes y humanidades, es el único ámbito que ve disminuir la demanda (un 14,3% menos), mucho más de lo que cae la oferta de plazas (desciende un 2%).

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