El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, cerró este martes la 32° Conferencia Industrial con un mensaje directo al Gobierno: reconoció la necesidad del proceso de estabilización económica, pero advirtió que las empresas no pueden esperar a que se complete una reforma integral para mejorar sus condiciones de competitividad. En un discurso que combinó el respaldo al ordenamiento macroeconómico con reclamos por la situación de las fábricas, el dirigente alertó sobre la caída de la producción, la pérdida de casi 95.000 empleos industriales y el riesgo de destruir capacidades productivas durante la transición. “La estabilización macroeconómica es fundamental, pero es tan solo el comienzo”, sostuvo Rappallini durante el cierre del encuentro, que se realizó bajo el lema “Talento argentino: la fuerza que transforma” y contó con la participación del ministro de Economía, Luis Caputo, en la apertura . El titular de la entidad fabril planteó que la Argentina necesita avanzar hacia una economía orientada a producir, invertir y crecer, pero remarcó que ese objetivo requiere condiciones que exceden las decisiones individuales de las compañías. “La competitividad no depende solamente del esfuerzo de cada empresa, sino también de las condiciones que ofrece el país” , afirmó. Y agregó: “La apertura económica y la competitividad tienen que avanzar juntas. Las empresas tenemos la responsabilidad de invertir y mejorar nuestra productividad. Y el Estado, de generar las condiciones para que podamos hacerlo”. En ese marco, lanzó otra de las principales advertencias de su discurso: “Los sectores industriales transables, especialmente las pymes intensivas en mano de obra no pueden esperar a que se complete una reforma integral de toda la economía”. El respaldo a la estabilización y la urgencia de las medidas Rappallini sostuvo que la Argentina inició hace casi tres años una transformación económica que consideró necesaria e impostergable. En ese sentido, recordó que el país atravesó durante años un escenario de elevada inflación, déficit fiscal crónico, restricciones cambiarias y modificaciones permanentes de las reglas de juego. Según explicó, esas condiciones obligaron a empresas, trabajadores y familias a destinar buena parte de sus esfuerzos a protegerse de la inestabilidad. Sin embargo, remarcó que el ordenamiento macroeconómico representa solamente una primera etapa. “El gran desafío es pasar de una economía organizada para defenderse a una economía organizada para producir, invertir y crecer”, expresó. El dirigente puso especial énfasis en las condiciones bajo las cuales compiten las industrias argentinas con empresas de otros países. Señaló que las diferencias tributarias, financieras, laborales y regulatorias influyen directamente sobre las posibilidades de competir. “Una empresa argentina compite con los impuestos, el financiamiento, la infraestructura y las condiciones laborales y regulatorias de los países donde están instalados sus competidores”, sostuvo. En ese contexto, insistió en que la apertura de la economía debe avanzar junto con las mejoras de competitividad, un proceso que requiere tanto inversiones privadas como medidas del sector público. La preocupación por el empleo y la producción El presidente de la UIA dedicó una parte central de su exposición al deterioro de los indicadores industriales. De acuerdo con los datos del Centro de Estudios de la entidad, la actividad industrial volvió a caer en septiembre y acumuló una baja del 2,8% en los primeros nueve meses de 2026, respecto del mismo período del año anterior. Además, señaló que algunos sectores registraron niveles de producción entre un 15% y un 20% inferiores a los de 2022. En materia laboral, informó que entre agosto de 2023 y julio de 2026 se perdieron casi 95.000 puestos de trabajo formales en la industria, con un promedio de 3.700 empleos mensuales menos durante este año. Rappallini vinculó esos resultados con una demanda interna debilitada, las dificultades para acceder al financiamiento, los costos que condicionan la producción y la competencia en condiciones desiguales. “Nuestra preocupación central es sostener la producción y el empleo formal, porque detrás de cada empresa hay trabajadores, familias y comunidades cuyo futuro está ligado a la actividad industrial”, afirmó. El pacto fiscal que propuso la UIA Frente a ese escenario, Rappallini presentó los principales lineamientos de una propuesta que la entidad busca impulsar para mejorar la competitividad industrial. Se trata de un Pacto Fiscal Federal para la Competitividad, junto con un Régimen Industrial para la Competitividad Internacional, cuyo objetivo consiste en acercar gradualmente las condiciones de producción de la Argentina a las de sus competidores regionales. La iniciativa contempla una transformación del sistema tributario que permita reducir progresivamente los impuestos que afectan la producción, promover inversiones y trabajar de manera conjunta con las provincias y los municipios, manteniendo el equilibrio fiscal. “En definitiva, nivelar la cancha para que nuestras empresas puedan competir en igualdad de condiciones”, sostuvo el presidente de la UIA. El dirigente destacó especialmente la urgencia de implementar medidas para los sectores industriales transables y las pymes intensivas en mano de obra, que enfrentan dificultades para sostener su actividad mientras avanzan las transformaciones económicas. “Por eso hablamos de un puente para atravesar esta transición”, explicó. La propuesta también incluye una agenda de medidas vinculadas con el acceso al crédito a tasas razonables, la defensa de la competencia leal, la lucha contra el contrabando y el comercio ilegal, el abastecimiento energético, la modernización laboral, la infraestructura, la logística y la formación de recursos humanos. Rappallini sintetizó el planteo en dos prioridades: igualar las condiciones con los competidores regionales y hacerlo con rapidez para evitar la pérdida de capacidades industriales. La inteligencia artificial y el futuro de la industria En otro tramo de su intervención, Rappallini destacó el impacto de la inteligencia artificial sobre las posibilidades de producción y desarrollo tecnológico. Sostuvo que esta transformación no solamente permitirá automatizar tareas, mejorar procesos o reducir costos, sino que también acelerará el desarrollo de nuevos materiales, medicamentos, alimentos, baterías y tecnologías. En ese sentido, remarcó la importancia de preservar las capacidades industriales para transformar los avances científicos en productos concretos. “La ciencia va a descubrir nuevas posibilidades; la industria las va a transformar en realidad. Se viene una revolución del hacer”, expresó. El presidente de la UIA también recordó su participación en las rondas de negocios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), realizadas la semana pasada, donde cientos de empresas argentinas buscaron integrarse a las cadenas de valor de grandes proyectos de minería y energía. Destacó el interés de empresarios, emprendedores y pymes por participar de esas inversiones y desarrollar nuevos proyectos. Hacia el final de su exposición, Rappallini hizo referencia a la necesidad de construir acuerdos sobre los principales objetivos del país y pidió fortalecer la convivencia democrática. “Necesitamos aprender a convivir con nuestras diferencias, debatir sin descalificaciones y encontrar acuerdos sobre los grandes objetivos del país”, afirmó. Luego de la exposición de Rappallini, expuso el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien defendió el rumbo económico del Gobierno. El funcionario sostuvo que la Argentina arrastró durante décadas problemas estructurales que condicionaron el desarrollo productivo, entre ellos 18 años de estancamiento, una presión fiscal que calificó de “inaceptable” y la falta de modernización laboral. También cuestionó las políticas proteccionistas y aseguró que la ausencia de estabilidad macroeconómica impidió a las empresas planificar sus inversiones. En ese sentido, remarcó que el ordenamiento actual permite a los empresarios proyectar, tomar decisiones y avanzar en la búsqueda de competitividad. Santilli también destacó los sectores que, según la visión oficial, impulsarán el crecimiento económico. Mencionó al agro, el petróleo y el gas, la minería y la industria del conocimiento. En particular, defendió el RIGI como herramienta para atraer inversiones y generar empleo, y planteó la necesidad de avanzar con la Ley de Glaciares para potenciar el desarrollo minero y competir con países como Chile y Perú. Además, introdujo la posibilidad de impulsar un “super RIGI” para data centers , con el objetivo de fortalecer las inversiones vinculadas con la economía del conocimiento. En su mensaje a los industriales, el funcionario también cuestionó a quienes, según afirmó, hablaron de industrialización mientras incrementaron los impuestos, y atribuyó a las políticas de las últimas dos décadas parte de las dificultades que enfrenta el sector. Santilli expresó su expectativa de que la economía argentina registre tres años consecutivos de crecimiento y sostuvo que las inversiones promovidas por el RIGI permitirán generar nuevos puestos de trabajo. “Apostemos a la Argentina. Está en el camino correcto” , afirmó, y cerró con un mensaje dirigido a los empresarios: “Ustedes que toman las decisiones, nosotros estamos poniendo reglas claras” .
El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, cerró este martes la 32° Conferencia Industrial



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