“Si me pagan una fortuna, voy a hacer una foto” , expresó Jimena Cyrulnik en Desencriptados , el ciclo de entrevistas de Infobae , al referirse a su marido, quien prefiere mantenerse alejado de la exposición pública. La conductora explicó cómo comenzó una relación que mantuvo casi en secreto y por qué tardó tres años en comprender y respetar la necesidad de privacidad de su pareja. Cyrulnik inició su carrera como modelo publicitaria a los 12 años y llegó a la televisión a los 19. En sus primeros años en la pantalla participó en ciclos como MatchMusic y Versus , experiencias que le permitieron entrevistar a figuras internacionales como Bon Jovi y Mick Jagger . Repasó algunas de las anécdotas más insólitas de esa etapa, como un encuentro con Diego Maradona en Cuba y la semana que quedó varada en Hawái junto a otros integrantes del equipo de producción. La charla también abordó su búsqueda espiritual, una etapa en la que se bautizó como cristiana pese a haber nacido en una familia judía, se rapó la cabeza y pasó dos semanas con monjas de clausura en Mendoza. Además, se refirió a los excesos que experimentó tras una separación y al proceso personal que la llevó a encontrar un nuevo equilibrio. En el plano profesional, en 2017 creó Xyrus , su marca de trajes de baño, con una propuesta orientada a mujeres de distintos cuerpos y talles. Después de un período alejada de los medios, regresó a la televisión y, en 2025, condujo Creadores de Estilo , un ciclo de la TV Pública dedicado a la moda, el diseño y las tendencias. En noviembre, se pondrá al frente de Mañaneros , un nuevo programa en el mismo canal. — ¿Cómo anda tu vida? Sé que vas a estar en la televisión pública. — ¡Muy bien! Sí, de lunes a viernes de 7.30 a 9 de la mañana. Es un matutino que se llama Mañaneros. A´si que tengo que madrugar. — Yo creo que con ese horario el mañanero desapareció de tu vida, porque si estás a las 7.30 ya vas a estar al aire... — Y bueno. Puede ser el fin de semana. — Vos arrancaste una carrera desde muy chica, como modelo y conductora. ¿Qué diferencias encontrás entre aquella televisión y la de hoy? — Empecé en MatchMusic . Apenas terminé el cole, entré a laburar de DJ presentando videos y trabajando un montón. Hacíamos el Flow , que eran cuatro horas en vivo, donde había mucha gente muy joven y fue una escuela espectacular. De ahí salté a Telefe con Versus . La tele de hoy obviamente cambió por la tremenda oferta que hay de todo tipo de comunicación. Esto de sentarte a ver un programa puede llegar a pasar, pero no como antes. Se ve muchísimo menos la tele y los números lo dicen. Pero esta experiencia es otra totalmente distinta a lo que yo hacía. Hice Cantaniño también, trabajé en todos los canales y el único canal que me faltaba era la TV Pública. — ¿A qué edad arrancaste en la tele? — A los 19 años. Pero desde los 12 o 13 años empecé como modelo publicitaria con Uniform, una marca de jeans que ya no existe. Hice una campaña muy fuerte en Nueva York. Llegué ahí porque fui con mi vieja a la peluquería de Roberto Giordano y él le dijo a mi mamá: “Están buscando una chica con las características de Jimena, con su edad, una sonrisa, que sea fresca y que no sea conocida. Llevala al casting porque va a quedar”. Mi mamá me llevó y así empecé. Nunca me dio la altura para pasarela, entonces hice todo lo que es publicidad. — Lo tuyo es la cara. — Lo mío es la cara y la sonrisa. Me garpó un montón. — Igual siempre tuviste buen cuerpo también. — Hice muchos años una marca de ropa interior y me decían que tengo proporciones que si me sacás una foto sola pareciera que mido 1,80 (risas) porque tengo las patas largas y el torso cortito. Hice publicidades para acá y para afuera de lo que sea. En la tele la arranqué cuando terminé el cole cuando fui al casting de MatchMusic . Estaba en una agencia que se llamaba Elencos y Elenquitos —no sé si sigue existiendo—. Y me dijeron: “¿Te animás a probar ahora en vivo a presentar un video?”. Y me animé. Yo en esa época me hacía la punky (risas). — Siento que tuviste varias vidas porque arrancaste muy chica y tuviste una carrera meteórica con mucha popularidad, éxito y mucha joda, ¿no? — En realidad fue un verano solo el que puedo decir que me desbandé. — ¿En qué año? — Yo tuve una relación muy larga toda la época que trabajé en Telefe, que fue desde los 19 hasta los 25 o 26 años. Estaba muy contenida y venía con una necesidad de experimentar, de buscar el límite. Viste cuando sos adolescente, vas con todo ese fuego y decís: “No sé dónde voy a terminar”. Todo eso se me contuvo porque justo me puse en pareja, me fui a vivir con una persona que me contuvo muchísimo. Entonces, a los 20, 21 y 22 años tenía una vida medio de adulta. Yo digo que todo eso que guardé abajo de la alfombra salió cuando me separo a los 26 años. Ahí viví todo lo que quería vivir a los 18 y 19 años. Fue un verano que me fui a Pinamar, hice radio, televisión y trabajaba en desfiles. No paré un minuto y siento que ahí sí me desbandé, me saqué. Pero después me asusté y dije: “Esto no me gusta”. — Lo digo porque sé que lo contaste públicamente: hubo excesos, drogas y alcohol. Pero nunca llegaste a tocar fondo, ¿no? — No caí porque lo mío fue una cosa lúdica. Pero no podés vivir de joda. La vida que yo quería no era eso y no me da el físico. Lo hice en un verano y, cuando empezó el año, me asusté y dije: “Voy a parar con esta joda porque no es mi vida, no me lleva a ningún lado, no me gusta en lo que me estoy transformando”. Lo que pasa es que en su momento yo lo conté tanto todo esto que me hice una fama que no es. Como que se exageró un poco lo que pasó. La búsqueda espiritual y el bautismo cristiano — ¿Y fue después de todo eso que te rapaste la cabeza? — Era parte de todo esto... — Y te cambiaste al cristianismo. ¿Te habías tatuado una cruz o algo así? — Sí, acá (señala su muñeca izquierda). Son mis dos religiones. — ¿Cómo fue eso? — En realidad yo nací judía. Yo soy muy judía, con raíces judías que me encantan y de las que no solo no reniego, sino que me gusta. Y si bien no tengo una familia muy tradicional que festeja todo, tengo un montón de amigos que sí lo hacen. — ¿Pero en tu familia se junta para Rosh Hashaná, Yom Kipur y Pésaj? — Ahora nos juntamos para Rosh Hashaná, por ejemplo, en lo de Fede, mi hermano, el último año. Sino nos juntamos con algún tío o alguna amiga. Pero ahora que estamos más grandes los cuatro hermanos, estamos queriendo hacer Rosh Hashaná todos los años con nuestros hijos. También tengo muchas amigas de “La cole”. — ¿Y cómo cayó en tu familia y en tu grupo lo del cristianismo? — Muy mal (risas). — ¿Qué te decían? — Yo tenía una necesidad de espiritualidad muy fuerte y estaba en una búsqueda más allá del judaísmo. — ¿Qué buscabas? — Respuestas sobre el sentido de la vida. Buscaba algo que terminé encontrando en su momento leyendo la historia de Jesús. En un momento también leí a Osho . Me encantó todo lo que es la filosofía oriental y sentía que me llenaba un poco. Pero cuando agarré el libro del Nuevo Testamento, que como judía nunca lo había leído porque los judíos no leemos el Nuevo Testamento sino el Antiguo, empecé a leer la historia de Jesús. Jesús hijo de Abraham. Entonces era un poco la historia mía como judía. Cuando empecé a leer dije: “Yo creo en esto”. Ahí fui a hablar con un cura y le dije: “Yo creo en esto. Siento que Jesús es mi mesías”. El judío no cree en Jesús. — En el judaísmo esperamos al mesías todavía. — Claro, los judíos no creyeron que Jesús era el mesías y ahí se divide. Y yo cuando lo leí empecé a creer. A mí me estaba haciendo bien, me estaba llenando espiritualmente, me sentía acompañada y contenida. Era una sensación que me hacía bien. Entonces me dijeron: “Estás experimentando lo que se experimentó hace dos mil años”. Y dije: “Quiero hacer catequesis para adultos y me quiero bautizar”. Y lo hice: me bauticé como cristiana. — ¡Me imagino el escándalo familiar! — Sí. Aparte yo estaba muy evangelizadora en ese momento, muy intensa. Casi que andaba con el agua bendita (risas). Pero en ese momento yo lo sentía así porque a mí me estaba haciendo muy bien y lo compartía con otros. Imaginate mis hermanos (risas). Yo evangelizando a toda mi familia y fue muy movilizante para ellos. Lo conté mil veces, pero en un momento me fui con unas monjas de clausura a Mendoza. Quería meterme de lleno porque estaba fascinada con la historia de Jesús y con todo ese amor que tenía. — ¿Cuánto tiempo estuviste con las monjas? — Estuve dos semanas. Aparte con las monjas de clausura. O sea yo tenía las llaves de la capilla y bajaba, rezaba y volvía a subir. Ellas no te hablan. Me pasaban la comida y todo era en silencio, como un retiro. — ¿Pero te hizo bien? — Me hizo muy bien. Después viajé a Israel y ahí hay toda una rama que se llaman judíos mesiánicos , que sería donde entro yo si hay que encasillarme en algo. Nacieron judíos, pero creen en Jesús. Pero hoy es como que le pido a algo más que hay y no es que siga una religión en sí. Tengo como una cosa ecuménica. — Después de toda esa exploración y de haberte metido tan profundamente, ¿qué pensás que sucede después de la muerte? — Yo creo que hay algo más. Creo que pasamos a otra etapa. — ¿A otro plano? — Sí, yo creo que existe otro plano. — ¿Pero con conciencia? ¿Te acordás después o ya está? — No, yo creo que no. Una lástima... — ¿En el fondo se termina todo? — Sí, siento que sí. Pero también creo mucho que hay un karma. Creo que si sos un s*rete no es gratis. Creo que en algún momento lo pagás. Creo que hay una especie de justicia divina y eso está bueno porque te da ganas de ser mejor persona. Aparte te sentís bien vos. — Al fin y al cabo las religiones son parecidas, ¿te diste cuenta? — Para mí son canales que te conducen a un ser supremo, a un Dios. Todas son muy parecidas. — ¿Lo de pelearte fue en ese mismo momento o después? — Fue en todo ese proceso. Sí, porque necesitaba... Primero que siempre había fantaseado con raparme la cabeza. — Eso es de carilinda porque es fuerte raparse la cabeza. — Tuve suerte porque no sabés cómo tenés la bocha hasta que te pelás. — Yo me voy a morir con la duda. — (Risas). Aparte vas a tener pelo hasta los 100 años con esa peluca. Britney cuando se peló no tenía la cabeza como yo. Cuando yo me pelé tuve la suerte de tener la cabeza redonda. Britney tiene como una montaña que queda rara. — ¿Puedo llamarlo como un delirio místico? — No sé si llegó a ser un delirio místico, pero estaba muy fanatizada. — ¿Cómo fue que te pelaste? ¿Te lo acordás, ese momento? — Sí, obvio. Con una maquinita. — ¿Vos sola? — Sí, en mi casa. — Estabas re loca. — Y sí (risas). No lo volvería a hacer. Ya está. Suficiente. — Además ahora que sos más grande no sabés si te va a volver a crecer hasta esta altura. De golpe te quedás calva toda la vida. — Es verdad (risas). México, el regreso y la maternidad — ¿Después de eso conociste al padre de tus hijos? — Sí, al toque lo conocí a Lucas (Kirby). — ¿Y ahí se acomodó todo? — Ahí me empezó a bajar toda esa euforia espiritual que tenía. — ¿Y te volviste una persona más terrenal? — Sí, más mundana. Me empezó a crecer el pelo, me dieron ganas de volver a trabajar y me empezaron a llamar. — Entonces lo conocés a Lucas... — Sí, en 2005 más o menos. Ahí nos vamos a vivir a México. Después de un año o dos me llamaron para trabajar en Patinando por un sueño y ahí dije: “Bueno, voy un año a Buenos Aires a ver qué onda”. Nunca me terminé de adaptar mucho a la vida mexicana, no me copaba tanto. — Como lo leíste en el Viejo y en el Nuevo Testamento, irte de tu tierra era lo peor que te podía pasar en la Biblia. — Desterrarse, sí. — Ees difícil irte a otro país. — Sí, es re difícil. No me terminé de adaptar. Los mexicanos son divinos, a mí me encanta la cultura, pero el DF es una ciudad muy intensa y enorme. Me acuerdo que siempre viajábamos mucho a la playa, porque cuando trabajás en DF, si podés, los viernes te vas a algún lado, porque el smog que hay, la velocidad a la que van todos y la cantidad de gente, es todo muy agotador. Viajábamos un montón y me acuerdo que venía a Argentina y el aire era impresionante. ¿Viste como cuando llegás a Bariloche y sentís que hay más oxígeno? Eso me pasaba con Ezeiza. Imaginate lo que era el DF. Me acuerdo lo que era aterrizar en DF cada vez que volvíamos y ya respirar me molestaba. — Dijiste: “Hay que volver a la Argentina”. — Sí, siempre quise volver. — ¿La tele te trajo de nuevo para tu país? — La tele me trajo de nuevo y, cuando estaba terminando el Patinando , en las últimas galas, que quedábamos cinco, quedé embarazada de Calder , que ahora tiene 17. Así que abandoné el certamen y ahí nos volvimos a México. Pero lo vine a tener acá, después nos quedamos dos años más en México y finalmente volvimos. — Después de todo lo que viviste y de esa separación, volviste a enamorarte y te casaste. ¿Cómo es volver a apostar al amor en la adultez? — Te podés volver a enamorar y es espectacular volverte a enamorar en la vida adulta y volver a sentir lo mismo o más. Si estás abierto al amor, te va a llegar. A mí me llegó y fue hermoso. Y volvés a vivir un montón de cosas y decís: “¡Qué loco enamorarme a esta edad”!. Hace siete años que estamos juntos, ya pasó un montón. Es buenísimo el amor en la vida adulta , donde ya te conocés, ya aprendiste de tus errores... — ¿Qué aprendiste? — Todo es aprendizaje. Yo soy una obsesiva del crecimiento personal. Si bien tengo la misma esencia que tenía de adolescente, soy otra persona. Cambié muchísimo de lo que era la Jimena de los 20 a la de los 50. Nada que ver. Y se debe al laburo personal. Me copa la psicología, ir a terapia y todos tenemos la capacidad de evolucionar todo el tiempo. Después de todo lo que me pasó, que fue un montón, yo tomé todo eso y lo adapté con un laburo enorme. — ¿Sentís que sos tu mejor versión? — Siento que hoy soy mi mejor versión , con un laburo tremendo de autocrítica y cero victimización de nada. Yo creo que de todo lo que me pasa en la vida soy responsable 100%. Nada me pasa porque el otro me hizo algo. Yo nunca veo algo de lo que me pasó y digo: “Él me lo hizo”. No es así. El laburo es hacia adentro permanentemente. Eso me hizo crecer un montón y me hizo sentir que hoy estoy en mi mejor versión, pero que tengo que seguir. Tenés que ir al service porque es como que se van desajustando las tuerquitas (risas). Porque la vida es movimiento. — ¿De qué vivís ahora? — Ahora vivo de Xyrus, mi marca de trajes de baño. Hago trajes de baño para mujeres reales. Son enterizas para tapar la pancita. — Cuando decís reales, ¿talles un poquito más grandecitos? — Tengo hasta el triple XL, que no todas las marcas tienen. — Me encanta que vos hacés para mujeres reales y sos la más flaca de Argentina. — Yo en mi marca soy un XS, pero hago hasta el triple XL. En realidad empezó como algo que hice para mí después de mi segundo hijo, Tyron . Fue de casualidad porque me había quedado mal la piel de la panza. Tuve unas panzas enormes con hijos de 3,5 kilos, casi 4. — ¿Algunas estrías? — Sí, me quedó como arruguitas en la panza. Empecé a usar enterizas y viste que la piel después de los embarazos se te estira. Entonces yo me tomaba un vaso de agua y tenía la panza hinchada, más la arruguita, no me gustaba. Pero las enterizas me molestaban porque también me marcaban. En ese momento tenía un body que era un strapless con un buche en la panza y dije: “Yo esto lo tengo que hacer en formato malla porque así puedo comer tranquila y si se me inflama la panza, no se me ve”. Hice un modelo un verano, lo conté en Instagram y me lo sacaron de las manos. Creo que hice 300 y terminé vendiendo 3 mil. Ahí dije: “Acá hay una necesidad de un montón de mujeres porque yo soy un talle S, pero tengo este problema en la panza por haber sido mamá”. Así que se me ocurrió el traje de baño para mujeres reales, para mamás. — Además, todas las mujeres tienen una cuestión diferente. — Claro. Quieren tapar el rollito o son flacas, pero no les gusta el pliege en la espalda, o capaz querés tapar solo la cola porque acá arriba estás divina. Es para mujeres reales, no perfectas. — ¿Por qué te casaste en secreto y no querías que nadie sepa? — Por él (risas). — ¿Él es un fóbico? — Él es un fóbico social. Él es muy cuidadoso de su vida privada, pero al extremo. Me costó, te diría, no sé, como tres años entenderlo. Y ahora se lo respeto y hasta se lo agradezco un poco. — Le gusta tener bien resguardada su vida privada. — Muy resguardada. No le gusta nada. — Cuando te reconocen y te piden una foto, ¿se corre? — Ahora ya está. Se divierte. Ya se acostumbró. Pero al principio fue tremendo. Yo le decía: “Pero si estamos bien, ¿por qué no puedo subir una fotito juntos?”. — Es decir que lo que la gente cree que era tu virtud, que es ser famosa, para él era tu defecto. — Totalmente. Me decía: “No hay nada positivo en mostrar algo de lo nuestro”. Y yo le decía: “Está bien no mostrarlo, ¿pero lo querés ocultar? ¿Por qué lo tenemos que ocultar si es algo hermoso y es parte de mi vida?”. Me decía: “¿Pero por qué? ¿Qué ganás con expponerlo?”. ¿Sabés lo que me dijo una vez? “Si me pagan una fortuna, voy a hacer una foto” (risas). — El contador es un crac. Te dijo: “A mí me molesta, pero por la guita lo hago”. — Claro, me dice: “¿Encima gratis?” (risas). — Vos al principio decías: “Este me quiere ocultar porque quiere otra vida”. — Claro. Qué sé yo. Me parecía raro. Una vez le dije: “¿Sos traficante de órganos? ¿Qué es lo que pasa? Hay algo raro acá”. Pero no, simplemente le da un valor a la privacidad que yo no entendía porque aparte crecí en este mundo... — Es tu vida. — Es mi vida. Pero es verdad que también la pasé mal por exponerme. Entonces aprendí mucho en estos siete años al lado de él. — Así que al principio tuviste prácticamente una relación secreta. — No era secreta, pero no lo conté como lo hubiese contado ni pude ser yo (risas). Tuve que adecuarme — ¿Y el medio te respetó o cada tanto aparecía una fotito? — Sí, lo respetaron. Yo tampoco estaba en mi prime, como dicen ahora. — No te estaban esperando los paparazzi en la puerta de tu casa. — No. Al principio, cuando recién me separé, era: “Uy, ¿con quién está Jimena?”. Viste que son unos meses que empiezan a decir: “¿Quién es el nuevo novio?” — ¿Vos subiste una foto cuando se separaron tu ex? — Él subió a su Instagram firmando el divorcio (risas). — Como celebrándolo (risas). Es espectacular. ¡Las ganas que tenías de separarte! — Sí. Como que le quiso dar un cierre, un moño. — ¿Pero te separaste buena onda? — Sí, nos separamos buena onda. — ¿Cómo te llevas con él ahora? — Bien. También es un laburo, ¿no? Porque por algo te separaste. Y cuando hay hijos de por medio, siempre hay decisiones que tomar. Es un laburo el diálogo, buscar el diálogo y en algún momento decir: “Bueno, está bien”. Soltar el capricho, porque si ninguno de los dos suelta... — ¿Pero él está en pareja? — Él ahora no está en pareja. — Pero tuvo pareja. — Fue fluctuando, sí. No hizo como yo, que hace siete años que estoy con alguien. — Vos te asentaste. — Soy la madura. (risas). No, es un chiste. — Pero, ¿no estuvo ni un año en pareja? — Es como que tiene la maldición. Él se va siempre a un lugar en Uruguay, que tiene una casa con la familia, y yo le digo: “Es la maldición”. Porque va un verano con la novia del momento y nunca llega el segundo verano. En estos siete años no logramos que la misma llegue dos veranos. Y bueno, fueron todas distintas (risas). Y ahora ya está cansado, está más grande y dice: “No sé, ni siquiera...”. — Pero tiene buena onda. Te cuenta por lo menos. — Sí, me cuenta un montón. Aparte me ayuda mucho con Xyrus, con las fotos, con la página. Tuvimos un par de años que no, pero ahora sí. Me está ayudando con todo el armado de la página. Nos llevamos re bien. Culpable o inocente — Me gustaría hacer un role play con vos para saber si estos temas los tenés manejados. — Dale. — Se le acusa de haber comido los sándwiches de miga a Diego Maradona. — Culpable (risas). Fue espectacular. Viste que Diego estaba en Cuba y, yo no sabía, pero allá no existen los típicos sanguchitos de miga y le habían llevado unos desde acá. Yo fui con Versus para hacer la la famosa nota de Rodrigo y Maradona, donde Rodrigo le canta el tema “La mano de Dios”. — Planazo. — Yo fui con Andrea Cachola , que era la productora, y Rodrigo fue con Alejandra Romero , que era su novia. Estábamos en un partido y llovía a cántaros. Jugaban Diego, Rodrigo y todo un grupo de Coppola, que había llevado amigos con los que siempre jugaban al fútbol. Con Alejandra nos fuimos a la camioneta de Diego a resguardarnos de la lluvia y a esperar a que termine el partido. Cuando entramos vimos una caja con sanguchitos de miga y nos los comimos (risas). — ¡Los sandwichitos que habían llevado especialmente desde Argentina! — Nosotros no sabíamos que no había sanguchitos de miga en Cuba. Nos pintó el hambre y nos los comimos todos. Después se subió Diego al auto, preguntó por los sanguchitos y las dos nos miramos y nos quedamos calladas. A la noche, en una cena larga, que es la cena de las servilletas que se vio por todos lados, en un momento salió el tema de los sanguchitos y ahí nos hicimos cargo. Fue espectacular la reacción de él. — ¿Qué decía Diego? — Viste como era Diego: “¡Se comieron los sandwichitos!”. Nos cagó a pedo y nos cagamos de risa. Estuvo buenísimo. — Se le acusa de haberse enamorado a los 40 como si fuera un adolescente de 20. — Culpable (risas). — Se le acusa de haber ido a Miami en un día y volver para salir al aire. — Sí y lo hice creo que varias veces. Porque a veces hacía entrevistas a Chayanne, a Alejandro Sanz o Enrique Iglesias. Entonces, cuando me tocaba el vivo, que tenía que volver sí o sí para el domingo, viajaba a la mañana un día y volvía esa misma noche. — ¿Te acordás alguna anécdota de esa época dorada que no hayas contado? — El último año de Versus viajábamos por todo el mundo haciendo los programas distintos y llegamos a Hawái. En ese momento estábamos Tomy (Dunster) , Diego Ramos y yo. Y, por otro lado, estaban las dos productoras, o sea, las dos jefas nuestras. Habíamos terminado de filmar, nos teníamos que volver y nos dejaron en varados en Hawái con Diego y con Tomi. Hasta el día de hoy decimos: “¿Se acuerdan cuando se fueron y nos dejaron ahí clavados”. Porque teníamos que tomar un avión y no había lugar. Entraban dos nada más y las pibas dijeron: “Bye, nos vamos” y nos dejaron ahí. Nos quedamos como una semana en Hawái. — Qué bien que la pasaste vos en esa época. — Estaba muy bueno. Era increíble. — Todo era una aventura. — ¡Y la plata que había en ese momento para producir! — ¿Añorás esas épocas en parte? — No soy muy de quedarme en el pasado y decir: “Ay, qué lindo, cómo me gustaría”. La viví mucho, la disfruté y estuvo buenísimo. Me acuerdo que lo disfrutaba, pero en un momento quería parar la pelota. Te terminás quejando un poco de tanto viaje. Como que terminé de viajar tanto y estaba feliz de quedarme en Buenos Aires. Ahora me pasa mucho también que viajo, pero amo volver, estar acá. Me decís: “¿Hacemos un programa de viajes?”. Y no quiero. Amo mi presente y me pregunto: “¿Hacia dónde voy? ¿Qué me deparará el futuro?”. — Se le acusa de haber entrevistado a Bon Jovi en su casa. — Sí. — ¿Y cómo fue? — Era en su departamento en Nueva York. Yo nunca me puse nerviosa ni con Mick Jagger. Pero con él sí porque fue mi ídolo de chica, tenía la habitación llena de póster de Bon Jovi. Lo amaba. Así que creo que fue la única entrevista en la que me puse nerviosa en toda mi vida. Fuimos a su casa, pusimos las luces en su living. Tenía un departamento con una vista tremenda. El pibe era como re lanzado y me acuerdo que la última pregunta era: “¿Qué hacés si en un minuto se termina todo y cae un meteorito?”. Y se me tiró encima en el sillón y como que me empezó a dar besos. Era un chiste lo que estaba haciendo, obviamente, pero hoy sería inviable (risas). Y hubo ahí una ondita, yo me puse muy nerviosa y dije: “Bueno, vamos, vamos”. Empecé a agarrar las luces y me acuerdo que me quemé mal la mano con una y cuando salimos tenía toda la mano quemada, pero feo (risas). Todo por los nervios. — Qué bien igual que cambió el mundo porque era como más zarpado todo en ese momento y te generó mucha incomodidad. No es para cargar tintas contra él, porque ya prescribió hace mil años. Pero qué intenso. — Aparte es un señor, él está re bien. — Pero digo, qué fuerte, ¿no? Quizás él se zarpó un poquito y... — Sí, quiso hacer un chiste. — Y lo que a vos te generó, ese nerviosismo que te terminás quemando la mano, arruinó ese momento en algún punto. — Sí. — Vos entrevistaste a los más grosos como Mick Jagger. — Mick Jagger es un lord. — Agarraste una época de locos. — Aparte venían todo el tiempo a Argentina o viajábamos a buscarlos. Fue una época gloriosa. Vinieron a Versus Christina Aguilera , Roxette , Ricky Martin ... — ¡Los Guns N’ Roses! Estabas en tu casa viendo la tele y aparecían artistas increíbles. ¡Qué época de la televisión! — Era espectacular y lo disfruté muchísimo. Ahora voy a ver qué depara esta segunda etapa de la vida.

QUOTE · 引述
— Es como que tiene la maldición. Él se va siempre a un lugar en Uruguay, que tiene una casa con la familia, y yo le dig