Sergio Andreu Barcelona, 5 nov (EFE).- El festival de música contemporánea y arte digital MIRA celebra los días 6 y 7 de noviembre su 15ª edición consolidado en el competido calendario barcelonés como una cita que huye del "nicho generacional", con propuestas tan anticonvencionales como las de la experimental venezolana Arca, los veteranos Tortoise o el talento joven de AMORE y Shygirl. El festival abre mañana viernes en Fira Montjuïc un extenso programa (de casi doce horas por jornada) que incorpora en lo musical una nómina de 27 artistas, a lo que suma una destacada selección de instalaciones y performances visuales de arte digital, y lo hace, explica a EFE su codirector Marc Gomariz, en un momento muy dulce. "Estamos contentos de estar bien, de estar aquí, de estar vivos, de poder celebrarlo con un cartel para todos los públicos. De hecho la media de edad ha bajado, y es algo de lo que nos alegramos, poder incorporar nuevos públicos, con la certeza de que hemos programado nombres muy diferentes que abarcan todo el espectro de la creación de la música contemporánea", explica el responsable. Además del posrock de los norteamericanos Tortoise y de la creadora venezolana Arca, que llega con su nuevo disco 'XXXXX', que se adentra en territorios aún más oscuros y abstractos (si eso cabe), el cartel musical del MIRA ofrece heterodoxia, aunque la electrónica marque la pauta: Martin Rev, Max Cooper, Nicola Cruz, Nosaj Thing&Daito Manabe, Shygirl, Machine Girl y Helena Hauff, entre otros. "Es un año con mucha presencia del talento local: Del Gesù, Corprès o Inspiria, con propuestas muy tecnológicas; a lo que se añade lo que se llamaría el ADN MIRA como serían los visuales de Fennesz, la libertad sonora de Tortoise o las estructuras de Ryoichi Kurokawa, y con aportación también de las nuevas generaciones que encarnan la murciana AMORE, Debit o underscores", explica Gomariz. Si en 2025, MIRA llegó a los 14.000 espectadores, gracias al tirón de la presencia del dj y productor chileno-estadounidense Nicolas Jaar, para este edición prevén alcanzar los 12.000, una cifra que encaja "a la perfección" con las pretensiones reales del festival. "Actualmente, somos un festival de tamaño medio. Cuando estábamos creciendo en el recinto anterior de Fabra i Coats nos llamaban "festival boutique", que no sabíamos qué quería decir. Pero hemos ido creciendo, hasta duplicar la capacidad a 6.000 personas por día. Ya no somos un festival de nicho 'underground', pero tampoco un festival masivo, ni lo vamos a ser. Estamos a gusto en la Conference League en la que jugamos", se ríe Gomariz. El recinto de Fira Montjuïc en Plaza de España, en el que se instalan sus dos escenarios, se ha convertido en la "casa de MIRA" desde hace cuatro años "y al menos hasta 2029", en un momento de incertidumbre para muchos certámenes, algunos en proceso de liquidación y otros de casi obligado "renacimiento". "Con 6.000 espectadores estamos bien, no queremos más. Es la experiencia adecuada para todos, tanto para el público como para los artistas. De esta forma no tenemos deudas, somos independientes, no pertenecemos a ningún fondo y eso nos da mucha libertad a la hora de programar, y evitar problemas reputacionales o de exigencias de inversores ultracapitalistas", remarca el codirector. En el ámbito de las instalaciones y visuales en directo, MIRA completa esta edición con propuestas que "exploran los ecosistemas poshumanos, la percepción algorítmica y la relación entre cuerpo, voz y máquina", y lo hace de la mano de creadores como Pinar Yoldas, Anonima/Luci, Andreas Lutz, Alexis Choplain u Onionlab. Con la intención de ampliar su área de acción al resto de la ciudad, este año MIRA ha programado además una serie de conciertos previos al inicio del festival en colaboración con Sala Apolo (el último este jueves con la electrónica a contracorriente del dúo alemán Mouse on Mars, a las 19:30 horas). EFE (foto)

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