Desde hace un buen tiempo, la delincuencia asoma como una de las mayores preocupaciones de la población chilena. Así lo reflejan la mayoría de los sondeos de opinión, los que en su mayoría reflejan altos niveles de percepción de inseguridad, algunos de los cuales son incluso mayores a los que en otros países donde hay más delitos. Y ese temor tiene un precio...que es alto. Según un estudio de Clapes UC, la delincuencia le costó a Chile US$ 10.540 millones en 2025 , el equivalente al 3,03% del Producto Interno Bruto (PIB). La cifra es levemente inferior al máximo de 2024, cuando el costo llegó a 3,16% del PIB, pero muy superior al 1,99% de 2013 . El motor de ese aumento no está en las policías ni en los tribunales, sino en lo que hogares y empresas gastan para anticiparse al delito: guardias, alarmas, transporte de valores y ciberseguridad . La minuta, firmada por Leonardo Hernández, director alterno de Clapes UC y profesor de la Escuela de Administración UC, y por la investigadora Ignacia Méndez, advierte que el monto subestima el problema: “ Esta cifra es una cota inferior del costo social, ya que no incluye los cambios de conducta por temor, los daños psicológicos, entre otros ”. La prevención se lleva la mayor parte El estudio divide el costo en tres verticales. La anticipación agrupa el gasto destinado a prevenir o disuadir el delito antes de que ocurra. La consecuencia mide el daño directo e indirecto sobre las víctimas y la sociedad. Y la respuesta corresponde al gasto del Estado en investigar, perseguir y sancionar. El primero explica casi todo el crecimiento. El gasto en anticipación pasó de US$ 1.627 millones en 2013 a US$ 6.327 millones en 2025 , es decir, 3,9 veces más, con un alza real de 12% anual. Con ello, su peso dentro del costo total subió de 35% a 60%, y hoy equivale a 1,81% del PIB. La seguridad privada es la mayor partida individual: se multiplicó casi por ocho en el período, desde US$ 510 millones a US$ 4.067 millones . A ello se suma el gasto en ciberseguridad de la banca y de la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI), que alcanzó US$ 1.571 millones el año pasado. Los otros dos vectores avanzaron a un ritmo mucho más pausado. Los costos de consecuencia, que incluyen, entre otros, los ingresos laborales perdidos por homicidios, el gasto médico por lesiones y el robo de vehículos , crecieron 52% en el período (3,6% anual) y sumaron US$ 2.024,5 millones en 2025, el 0,59% del PIB. Los de respuesta, que abarcan al Poder Judicial, el Ministerio Público, Carabineros, la PDI y Gendarmería, entre otras instituciones, subieron 23% (1,7% anual), hasta US$ 2.189 millones, equivalentes a 0,63% del PIB. Medidos como proporción del producto, estos últimos incluso retrocedieron desde el 0,75% de 2013 . Aun si se deja fuera la ciberseguridad, una de las partidas que este trabajo agrega respecto de estudios anteriores, el costo sigue siendo alto: US$ 8.969 millones en 2025, equivalentes a 2,57% del PIB , frente a 2,68% en 2024 y 1,55% en 2013. Una percepción que corre por carril propio El estudio parte de un diagnóstico conocido: “La delincuencia es hoy y ha sido por varios años, la principal preocupación de los chilenos”. En la última Encuesta CEP, de abril y mayo de 2026, el 57% de los consultados la puso en primer lugar entre los tres problemas que el Gobierno debería abordar, muy por sobre salud (42%) y educación (28%). Pero, según los autores, esa preocupación “ no se explica solo por la victimización efectiva ”. De acuerdo con la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC) 2025, que cita el informe, el 82,9% de las personas cree que la delincuencia aumentó en el país en los últimos 12 meses, aunque la victimización de hogares bajó levemente, de 38,2% en 2024 a 37,7%. Además, el 52,8% espera ser víctima de un delito en los próximos 12 meses, frente al 57% del año previo. La brecha no es nueva. Entre 2013 y 2025, en promedio, el 80% de las personas percibió un alza anual de la delincuencia, mientras la victimización de los hogares siguió un camino más irregular: subió hasta 2017, cayó progresivamente hasta 2021 y volvió a crecer hasta su punto máximo en 2024. A ello se suma que, según los registros policiales del Centro de Estudios y Análisis del Delito (CEAD), la mayoría de los delitos cayó entre 2023 y 2025, con una excepción importante: los homicidios, que el informe describe como “el delito más grave y con mayor cobertura mediática”. En ese escenario, los autores plantean que hogares y empresas “posiblemente reaccionan al riesgo que perciben: contratan guardias, e instalan alarmas y cámaras ”, mientras el Estado financia policías, tribunales y cárceles. Una carga que recae en los privados La otra conclusión central del informe es quién paga la cuenta . En 2025, los costos privados llegaron a cerca de US$ 8.200 millones (2,36% del PIB), frente a unos US$ 2.300 millones de costos públicos (0,67% del PIB). En el lado privado, el estudio considera la seguridad privada, las alarmas, el transporte de valores, las armas y la ciberseguridad bancaria , además de todos los costos de consecuencia, que recaen principalmente en víctimas y hogares. Todo el incremento desde 2013 provino de ese sector: los costos privados pasaron de 1,21% a 2,36% del PIB, mientras los públicos promediaron 0,74% en el período. Para los autores, el fenómeno tiene una lectura de fondo. En sus conclusiones, plantean que el crecimiento del gasto en anticipación “ podría considerarse un impuesto donde se está privatizando seguridad que es un bien público ”, y mencionan como ejemplo la obligación de grabar las patentes en espejos, vidrios y lunetas de los autos . Añaden que el aumento del costo proviene íntegramente del sector privado, “posiblemente con efectos redistributivos importantes”, un aspecto que la investigación no aborda. Un temor que destaca en el mundo La preocupación por la delincuencia en Chile también destaca en las comparaciones internacionales. En el sondeo What Worries the World de Ipsos , levantado entre fines de febrero y comienzos de marzo de este año, el 59% de los chilenos ubicó el crimen y la violencia entre sus tres principales preocupaciones, muy por sobre el promedio de 33% de los 30 países que considera el estudio. En la edición latinoamericana del reporte, solo Perú (64%) y México (61%) mostraron niveles más altos . La encuesta global de seguridad de Gallup de 2024, en tanto, situó a Chile como el quinto país, entre 140, con la menor proporción de personas que dicen sentirse seguras caminando solas de noche: 36%. Por debajo solo quedaron Botswana (32%), Liberia y Sudáfrica (30% cada uno) y Ecuador (27%), este último con una tasa cercana a 50 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2023. En Chile, según estadísticas oficiales citadas por InSight Crime, esa tasa fue de 5,1 en 2022. Este miércoles, en el marco de la Enade 2026, el presidente José Antonio Kast aseguró que el gobierno ha ido cumpliendo sus promesas en torno a mejorar niveles de seguridad, mencionando el control de fronteras y las mejoras en las policías. “Algunos se preguntarán por qué hablar de seguridadaquí en el encuentro de empresarios. Porque el impuesto más caro que se paga en Chile es el de la seguridad ”, dijo el mandatario.
Desde hace un buen tiempo, la delincuencia asoma como una de las mayores preocupaciones de la población chilena. Así lo



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