En La Castellane, el barrio de origen de Zinedine Zidane en Marsella, carteles pintados con spray anunciaban la venta de cocaína y guiaban a los conductores hacia estacionamientos donde los traficantes vendían drogas abiertamente , según un artículo de The New York Times. En una visita reciente de periodistas del diario estadounidense, un hombre con polerón negro y mascarilla, con una pistola a la vista en un bolso abierto, les preguntó por qué estaban allí. Los reporteros aseguraron no haber visto a ningún agente de policía en su paso por La Castellane. En otro sector de la ciudad, Hairia Hamdani, de 28 años, contó que a su hija le encanta la escuela cercana, renovada tras una visita del presidente Emmanuel Macron en 2021. Según relató, el barrio era peligroso hace cinco años, pero la policía intensificó la lucha contra la delincuencia y hoy se siente más segura al salir de noche. Estos testimonios reflejan las tensiones sociales, y los esfuerzos por resolverlas, presentes en Marsella, la segunda ciudad más poblada de Francia. El 17 de octubre, las manifestaciones derivaron en disturbios y cientos de comercios sufrieron daños o fueron saqueados. En la tarde del sábado 31 de noviembre, cerca de 10 mil personas participaron en un cortejo “contra la vida cara”, que a pesar de la prohibición de manifestar en el centro, fue considerada pacífica. Ya en la noche, los disturbios y las peleas con las fuerzas del orden se tomaron el puerto. Las protestas comenzaron el mes pasado en todo el país, impulsadas por estudiantes secundarios que denunciaban las malas condiciones de sus establecimientos , y luego sumaron a otros grupos molestos por el alza del costo de la vida. Sin embargo, la elevada deuda pública francesa limita la capacidad del gobierno para financiar el Estado de bienestar y atender las demandas de los manifestantes. Con esto, la popularidad de Macron cayó cuando se acercan las elecciones presidenciales de abril del próximo año, en las que se elegirá a su sucesor y que podrían llevar a la extrema derecha al poder. Muchas de esas tensiones se concentran en Marsella. La ciudad mediterránea, de poco menos de 900.000 habitantes, desarrolló una cultura diversa por su papel histórico como puerta de entrada de inmigrantes del norte y el oeste de África, el Levante y otras partes de Europa. También es la metrópolis más pobre de Francia y registra altos niveles de desigualdad. Marsella en grande Hace cinco años, Macron anunció el plan “Marseille en Grand”, que prometía una inversión estatal de 5.000 millones de euros en salud, educación, transporte público, vivienda y seguridad . “Debemos soñar a lo grande”, declaró entonces el mandatario, quien vinculó el progreso de Marsella con el de toda Francia. “Si no tenemos éxito en Marsella, no podremos lograr que el país tenga éxito” , afirmó. El programa prioriza los barrios del norte, más pobres y aislados de la vida económica del centro histórico y del sector sur, con proyectos de seguridad, transporte y rehabilitación de escuelas y viviendas. “La vida es dura en este momento”, dijo Khaled Abdullah, de 42 años, imán de una mezquita en Frais Vallon, un barrio del norte. “La gente tiene dificultades para llegar a fin de mes, y la vida se ha vuelto mucho más cara”. Los vecinos se quejan de la falta de empleo, del deterioro de los edificios, con fallas en ascensores y filtraciones de agua, y de la delincuencia . En el norte operan bandas de narcotraficantes y los homicidios vinculados a la droga son más frecuentes que en el resto de la ciudad. Abdullah no participó en las manifestaciones, pero expresó su apoyo a quienes protestan. “Por supuesto que tienen derecho a protestar, pero no a saquear”, señaló. Sobre el plan de Macron, aseguró que apenas ha visto avances. “Todo es una ilusión” , afirmó. Precariedad en las calles El alcalde de distrito en el norte de Marsella, Jean-Marc Coppola, sostuvo que las manifestaciones se vieron agravadas por la precariedad económica y las deficiencias en los servicios públicos. A juicio del edil, el movimiento “condensa todas las tensiones que atraviesan nuestra sociedad”. La ciudad alberga además a decenas de miles de universitarios en carreras que no ofrecen “ninguna perspectiva profesional”, según afirmó el antropólogo Michel Peraldi, especialista en Marsella. Esto generó “una situación de precariedad estudiantil” , indicó, que “ayuda a explicar diversos fenómenos que estamos viendo desarrollarse en las calles”. 🔴 🗣 "On continuera d'avoir des tracés de mobilisation déclarées […] qui se feront en dehors des centre-ville" annonce Emmanuel Macron en visite à Marseille. Il précise : "Samedi prochain est un samedi à risque". #canal16 pic.twitter.com/FIAbja6Shc — franceinfo (@franceinfo) October 26, 2026 En una visita a la ciudad el lunes, Macron elogió a las fuerzas de seguridad, prometió que los disturbios “no volverán a ocurrir” y se reunió con comerciantes afectados por los saqueos. Aseguró que su gobierno respondería a las “demandas legítimas que están en la raíz del movimiento social” y que pronto se anunciarían nuevos proyectos. Cifras y retrasos La seguridad es uno de los pilares del plan presidencial para la ciudad costera, con cientos de cámaras en las calles, más efectivos policiales y herramientas digitales de investigación. Según el gobierno regional, la delincuencia cayó 4,1% el año pasado y las detenciones por narcotráfico aumentaron 11%. Los homicidios vinculados a bandas bajaron a 16 el año pasado, frente al máximo de 49 registrado en 2023. Los expertos lo atribuyen a una mayor presencia policial y al fin de una guerra por el control territorial. En octubre de 2024, el Tribunal de Cuentas de Francia, que fiscaliza la gestión pública, señaló en un informe que la iniciativa carecía de “coherencia en su plan de acción”. Tras dos años de ejecución, el gobierno solo había invertido el 1,31% de los fondos anunciados. Macron nunca se refirió a las conclusiones del informe, aunque otros funcionarios señalaron que Marsella requería un enfoque más ágil. Hoy, el sitio web de seguimiento del programa indica que se ha comprometido el 60% de los fondos prometidos , con decenas de proyectos terminados, en curso o en planificación. Coppola, con décadas de trabajo en el norte de la ciudad, valoró que el plan aborde sus problemas. “Los distritos del norte han quedado rezagados durante años, incluso décadas”, afirmó. También, explicó que el programa contempla mejoras, ya realizadas o previstas, en escuelas básicas e instalaciones deportivas. El alcalde calificó el transporte público deficiente como “el principal obstáculo para el empleo” en barrios donde la mitad de la población no conduce, y que la extensión prevista de una línea de tranvía hacia el norte sería de gran ayuda. Agregó que los estudiantes de su distrito protestaron recientemente por la falta de profesores y las malas instalaciones. “Se trata, por supuesto, de demandas totalmente legítimas en lo que respecta a sus condiciones de estudio y a su centro de enseñanza secundaria, el cual -diría yo- no está a la altura de lo que debería ser un centro de secundaria del siglo XXI”, afirmó el edil.

QUOTE · 引述
En La Castellane, el barrio de origen de Zinedine Zidane en Marsella, carteles pintados con spray anunciaban la venta de