En el Encuentro Nacional de la Empresa (Enade) realizado la semana pasada, cuyo lema fue “Tiempo de Invertir”, el énfasis estuvo puesto en la necesidad de cambiar la mirada, modificando la perspectiva con la que estamos observando a Chile. Tal como se mencionó, la palabra invertir no significa solamente destinar recursos para desarrollar un proyecto, sino que también -gentileza de ChatGPT- cambiar el orden o la posición de algo, o bien modificar el sentido o la dirección de un proceso. Y son estas tres cosas las que hoy día necesita Chile en forma simultánea: más inversión productiva, una mirada que ponga en perspectiva las oportunidades que Chile tiene para ofrecer ante las necesidades del resto del mundo, y una actitud que permita vencer la inercia que hoy día nos tiene en una situación de virtual estancamiento económico. Sin desconocer las dificultades objetivas que enfrenta el país -especialmente en lo referido a la falta de creación de nuevos puestos de trabajo, tema que debería encabezar la agenda de prioridades-, tampoco hay justificación para el ambiente de pesimismo que se ha venido instalando, con excepción de la comprensible incertidumbre que surge ante el lamentable panorama que se observa a nivel político, lo que está haciendo crecientemente difícil la búsqueda de acuerdos con una mirada que coloque a Chile por delante. Aquí sí que parece evidente que estamos en “tiempo de invertir” la forma como está funcionando nuestro sistema político. En el ordenamiento económico propiamente, el panorama hoy día es completamente diferente al que había en el mes de marzo, habiendo numerosas reformas que están viendo la luz y otras que están en trámite (Ley de Reconstrucción, agilización de los permisos tanto a nivel reglamentario como de gestión, reforma al mercado de capitales, el programa Chile Despega, orientado a acelerar la inversión pública y la contratación de trabajadores, etc). Asimismo, cabe destacar el ingreso de un proyecto de ley que va a potenciar el capital de riesgo, factor imprescindible para financiar iniciativas innovadoras, y el anuncio de un nuevo estatuto para las empresas de menor tamaño que no inhiba el crecimiento de las pymes por motivos tributarios y que facilite su expansión. Desde esta perspectiva, parece pertinente ampliar el lema “tiempo de invertir” hacia el concepto de “tiempos para emprender”. La característica principal de los emprendedores es que transforman los problemas en oportunidades, incorporan una mirada fresca para resolver los desafíos, y se ven obligados a innovar para poder competir exitosamente con los actores incumbentes en los distintos mercados. Es este proceso de “destrucción creativa” el que mejora la productividad y alimenta el crecimiento económico en los países. Y el rol del Estado debe concentrarse en generar las condiciones para que esto ocurra -como lo está haciendo-, pero la que va a hacer posible que las nuevas oportunidades se hagan realidad es la empresa privada y los nuevos emprendimientos. Son ellos los que van a crear nuevos empleos y nueva riqueza para el país. Por Hernán Cheyre , Centro de Investigación Empresa y Sociedad (CIES), U. del Desarrollo
En el Encuentro Nacional de la Empresa (Enade) realizado la semana pasada, cuyo lema fue “Tiempo de Invertir”, el énfasi





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