Hay empresas proveedoras de Vaca Muerta que multiplicaron por tres, por cuatro o por cinco su personal mientras seguían atendiendo las operaciones. Quienes antes conducían equipos pequeños ahora tienen a su cargo más personas, con distintas especialidades, y deben organizar una actividad que creció sin darles demasiado tiempo para revisar cómo lo hacían. Diego Bramajo , director comercial del IAE Business School , la escuela de negocios de la Universidad Austral, describió esa situación como los “dolores de crecimiento” de las compañías. Bramajo y Yamil Quispe , presidente de la Cámara de Empresas Químicas, Petroquímicas y Afines de Neuquén (QPQ) , conversaron con TICMAS , una empresa EdTech enfocada en el aprendizaje y el desarrollo de talento, durante la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026, organizada por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas en Neuquén. También estuvieron presentes —aunque no participaron del diálogo— Alejandro Comegna y Diego Werthein , director de Recursos Humanos y vicepresidente de QPQ, respectivamente. El encuentro recorrió las dificultades de las empresas para acompañar la expansión de la industria, el uso de tecnología para mejorar sus procesos y los costos de una logística en la que, como señalaron, un camión que regresa vacío también pesa sobre la operación. — ¿Por qué surgió la necesidad de crear la cámara y cuáles son sus objetivos? — Yamil Quispe: Neuquén tiene una larga historia en la industria del gas y el petróleo: más de cincuenta años, medio siglo. Estamos hablando de una industria extractiva que se vuelve interesante no solamente para Latinoamérica, sino para el mundo. Un mundo en crisis, en conflicto, al que Vaca Muerta comienza a abastecer de gas y petróleo. Ahora, la pregunta es qué queda para los neuquinos. A partir de ahí incorporamos el concepto de valor agregado. La química y la petroquímica tienen mucho que ver, pero también estamos trabajando desde lo conceptual. En lo más estricto, el valor agregado es químico y petroquímico, pero también tiene que ver con desarrollar capital humano y transferencia tecnológica. Coincide con un recambio generacional: después de medio siglo, hay una generación que pide jubilarse y otra que quiere entrar. Justamente ahí comenzamos a trabajar con la Universidad Austral. — ¿Cómo es el trabajo en conjunto entre la Cámara y el IAE? — Diego Bramajo: Nosotros somos el IAE, la escuela de negocios de la Universidad Austral. A partir del nacimiento de la cámara y de esto que contaba Yamil, de las necesidades de la actividad y de la industria de formar y capacitar talentos, desarrollamos en conjunto un primer programa que vamos a llevar adelante en noviembre. Tiene que ver con fortalecer las competencias y las capacidades, fundamentalmente, de la cadena de valor: esas compañías que dan servicios a las operadoras, a las principales petroleras, que crecieron tanto en el último tiempo y tienen los típicos dolores de crecimiento. Compañías que multiplicaron por tres, por cuatro o por cinco su dotación mientras llevaban adelante sus operaciones. Se trata de formar y capacitar a esa cadena de valor y después seguir con programas de liderazgo. Gente que manejaba un equipo de trabajo acotado y hoy tiene equipos que crecieron, con distintas especializaciones y talentos para distintas disciplinas. Todo eso requiere formación, entrenamiento y desarrollo de competencias. Desde el IAE queremos traer a Neuquén lo que hacemos desde nuestros orígenes en el campus de Pilar, así como lo llevamos a otras partes del país o del exterior. Nos entusiasma mucho esta posibilidad de contribuir a la formación de talento en una plaza tan relevante. — ¿Cómo prevén desde la Cámara el crecimiento: va a seguir dándose a este ritmo? — Yamil Quispe: Creo que hay que copiar modelos exitosos en el mundo y en la Argentina. En cuanto al éxito, mirá el agro. En la industria hay mucha información trazable, mucha experiencia de campo. Como respuesta al crecimiento vertiginoso que se está dando, hay información que tiene que quedar registrada y aportar a procedimientos y mejores prácticas. Todo esto, así como fue exitoso en el agro, puede ser exitoso en la industria del gas, no solamente para darle trazabilidad, sino también para aminorar el impacto en el medio ambiente. — Diego, ¿ustedes tienen que trabajar a medida para cada uno de los actores? — Diego Bramajo: Lo interesante es que hay inquietud tanto del lado de las operadoras como de las empresas proveedoras por lo mismo: formar y desarrollar talentos. Este programa para la cadena de valor que vamos a llevar adelante en noviembre lo haremos en el Instituto Vaca Muerta, que ustedes conocen. Está financiado por las operadoras y YPF tiene hoy a cargo la gestión. Ellos brindan formación técnica y también están interesados en ampliar la formación para distintos talentos. El instituto es un lugar de excelencia, moderno, con instalaciones modelo. Ahí vamos a llevar adelante el programa y a ellos también les entusiasma la posibilidad de que podamos formar a quienes brindan servicios, así como después a sus propios talentos. Hay mucha hospitalidad y camaradería, algo que a veces no se ve en otros espacios. Acá veo que todos están empujando hacia lo mismo, tienen objetivos comunes y están detrás de algo que puede cambiar realmente la historia argentina. — La cámara busca que los distintos actores empujen para el mismo lado. Hay competencia, pero también camaradería. ¿Cómo compatibilizan esas dos cosas? ¿Cómo comparten información sin generar desbalances? — Yamil Quispe: Creo que el trabajo más importante lo hacen los algoritmos. A veces no hay necesidad de compartir tanta información, pero sí un sistema que nos sea común, que hoy está aportando la inteligencia artificial. Hay muchas estructuras en la industria que no necesitan compartir sus datos para aprovechar los errores y las experiencias de otros. Esto es algo novedoso que se va a instalar en los yacimientos que operan en Vaca Muerta, pero también puede estructurarse dentro del segundo anillo, que son los servicios especiales, y del tercero, que es toda la gran cadena de valor de empresas proveedoras, no solamente de Neuquén. Hay un fenómeno en la costa rionegrina con la salida hacia Europa, y otras provincias y regiones tienen mucho para aportar: Santa Fe, Bahía Blanca, Córdoba, Rosario, Mar del Plata y el norte, con su experiencia en el litio. Todo eso puede confluir para que empujemos el mismo proyecto. — En una convención minera en Mendoza se hablaba de cómo la IA está revolucionando la actividad, sobre todo la logística. Vos traés los algoritmos: ¿dónde está cambiando la inteligencia artificial a la industria del petróleo? — Yamil Quispe: Es una pregunta muy específica del sector tecnológico, pero me animo. Se está trabajando mucho con gemelos digitales. El proyecto físico tiene un gemelo digital que va corrigiendo los errores a medida que avanza. Esto es aplicable a toda la industria, no solamente al upstream , al pozo, sino a toda la cadena de valor. Esa es la gran capacidad que tiene la IA: a un costo, entre comillas, cero, puede relevar y darnos un diagnóstico con bajas probabilidades de error, una radiografía de nuestros errores para mejorarlos. Siempre digo que un pozo en Permian, que es la formación análoga de Vaca Muerta, cuesta aproximadamente nueve millones de dólares y acá cuesta entre catorce y diecisiete. Ahí tenemos un margen donde falta innovación, tecnología y capital humano, y los algoritmos tienen mucho para trabajar. — En este momento de crecimiento, que también puede ser desordenado, ¿dónde hay que invertir: en liderazgo, en habilidades blandas, en logística, en proveedores? — Diego Bramajo: A priori, creo que hay mucho espacio para ganar eficiencia en todo el proceso, en todo el ciclo. Trabajar con indicadores, que las operadoras claramente lo hacen, pero estas compañías que crecieron desordenadamente, por lo vertiginoso del crecimiento de Vaca Muerta, tienen espacio para manejar mejor su operación, contar con indicadores de desempeño y tableros, saber cómo presentar proyectos y solicitudes de financiamiento. Después, la eficiencia de la cadena logística no es menor. Ayer hablábamos de ejemplos de gente que está viendo qué actividad o negocio desarrollar en una punta de la cadena para no tener falsos fletes y optimizar el viaje de regreso de un camión que a la ida lleva arena o insumos claves para la actividad. Si ese camión vuelve vacío, lo paga la operación. Ahí aparecen esas diferencias que decía Yamil: por qué en un lugar un pozo sale nueve millones de dólares y en otro, entre catorce y diecisiete. Todo eso son cosas para trabajar, espacios de mejora.

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Hay empresas proveedoras de Vaca Muerta que multiplicaron por tres, por cuatro o por cinco su personal mientras seguían