Recientemente escuché a un exdiputado del Partido Socialista criticar ácidamente la gestión económica del gobierno del Presidente José Antonio Kast, por la caída en la tasa de crecimiento de la economía y el incremento en la tasa de desempleo. De acuerdo a sus propias palabras, las políticas implementadas y las reformas que se han impulsado (refiriéndose a la megarreforma aprobada por el Congreso) tienen efectos en el largo plazo, cuando su gobierno es ahora y dura solo cuatro años. En efecto, la caída en la tasa de crecimiento económico y el incremento en la tasa de desempleo son un golpe muy duro a las familias, en particular a las familias de quienes han perdido su trabajo y no logran llegar a su hogar con ingresos. Por ello el incremento en la tasa de desocupación no solo preocupa , sino que se han ideado, se han incorporado a la Ley de Presupuestos y se están implementando programas para impulsar la creación de empleos, pero lamentablemente, en economía no existe la magia. El deterioro económico y la tasa de desempleo se han incrementado consistentemente desde la implementación de la reforma tributaria de Michelle Bachelet , debido a que la caída que generó en el crecimiento de la inversión —debido al alza en los impuestos corporativos y a la disminución en los incentivos al ahorro— disminuyó la creación de empleos desde un promedio de 3,1% anual a una tasa de 1,3% anual, que es menor a la tasa de entrada de nuevos trabajadores al mercado laboral, incrementando lenta pero inexorablemente la tasa de desempleo. Pero eso fue solo el principio de esta crisis; a lo anterior se sumaron una serie de reformas, inspiradas en el deseo de “proteger” a los trabajadores, tales como el alza en el salario mínimo, la Ley de 40 horas y la Ley Karin , que incrementaron los costos de contratar, dejando a más de un millón de personas “protegidas”, pero sin empleo, y por tanto, sin ingresos. Todo lo anterior, en medio de la implementación del incremento en la tasa de cotización para pensiones y la incorporación de la inteligencia artificial a la actividad económica. El problema es que hemos llegado a este nivel de crisis después de 12 años, y queremos resolverlo en un par de meses. Para aumentar la creación de empleo es necesario incrementar la inversión . La megarreforma genera los incentivos para que vuelva la inversión y el crecimiento económico, pero los resultados no son automáticos. En el intertanto, para generar empleo en forma rápida se necesitan programas de empleo, subsidios e inversión pública , pero ello requiere de grandes montos de recursos fiscales, recursos que deberíamos obtener del Fondo de Estabilización Económica y Social (razón para lo que fue creado), pero que no existen después de años de farra y exceso de gasto; y por lo tanto, hoy se está tratando de hacer lo máximo, con recursos muy escasos. En medio de esta crisis, quienes están en contra de las políticas recientemente implementadas son los que están acostumbrados a que la forma de ganar las elecciones es a través de impulsar políticas de corto plazo, muchas veces de corte populista, sin considerar los efectos de largo plazo de las mismas, y por tanto, son incapaces de entender que Chile necesita políticas públicas serias, políticas públicas que piensen en nuestro país a largo plazo , que se enfoquen en el bienestar y calidad de vida de nuestros hijos y nietos y no solo en su propio bienestar y su reelección. La política choca con el bienestar de los ciudadanos cuando algunos políticos, en el afán de ganar votos , se les olvida que fueron elegidos para ayudar en la construcción de un país más próspero, y terminan impulsando políticas públicas pro voto, que buscan “proteger” a los chilenos, pero los terminan mandando a sus hogares sin empleo y sin ingresos. *La autora de la columna es economista y académica de la Facultad de Economía, Negocios y Gobierno de la USS.

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Recientemente escuché a un exdiputado del Partido Socialista criticar ácidamente la gestión económica del gobierno del P