Preparar una taza de té es un hábito cotidiano para millones de personas, más aún para los chilenos que destacan en los rankings mundiales del consumo de esta bebida. Sin embargo, el material de algunas de las bolsas utilizadas para su preparación podría incorporar sustancias contaminantes. Así lo advierte un estudio publicado en la revista científica npj Science of Food , que identificó la liberación de microplásticos y la presencia de sustancias químicas potencialmente disruptoras endocrinas en infusiones preparadas con bolsas de té sintéticas. ¿Cómo se hizo el estudio? La investigación, realizada por Necla Pehlivan y Kenan Gedik, de la Universidad Recep Tayyip Erdogan de Turquía, analizó 14 marcas de té en bolsas y otras 14 variedades de té a granel. Para comparar ambos formatos, los investigadores realizaron simulaciones de preparación con agua a 95 °C durante tres minutos. Los resultados mostraron una diferencia considerable entre ambos tipos de producto. “ Las bolsas de té de plástico liberaron una cantidad considerablemente mayor de microplásticos (entre 555 y 2.498 partículas por taza) que el té a granel (entre 0,3 y 2,4 partículas por taza)”, señaló el estudio Los investigadores explican que el contacto con agua caliente puede provocar la degradación del material. Las bolsas de té, al entrar en contacto con altas temperaturas, dejan de comportarse como envases inertes y se convierten en “fuentes activas de contaminación”, capaces de liberar partículas y sustancias químicas durante la preparación. Bisfenol A y otros compuestos químicos El análisis también identificó bisfenol A (BPA) y siete ésteres plastificantes en las infusiones de las cuatro marcas de bolsas sintéticas examinadas. Entre los compuestos detectados se encuentran DEHP, DIBA, DnOP y BBP. Estas sustancias se utilizan en la fabricación de materiales plásticos y algunas tienen propiedades de alteración endocrina, es decir, pueden interferir en el funcionamiento del sistema hormonal . El bisfenol A fue detectado en todas las muestras analizadas. Su concentración alcanzó los 6,4 nanogramos por litro en una de las marcas. Los investigadores calcularon que un consumo diario de 500 mililitros de té podría representar entre el 4,55% y el 21,7% de la ingesta diaria tolerable de este compuesto establecida por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Pese a estos hallazgos, la evaluación toxicológica del estudio encontró que los índices acumulados de riesgo no cancerígeno permanecieron por debajo del umbral de preocupación establecido por los investigadores. No obstante, advierten que esto no significa necesariamente que el riesgo sea inexistente, especialmente ante exposiciones prolongadas. ¿Qué recomiendan los investigadores? “Estos hallazgos indican que las bolsas de té poliméricas actúan como vectores activos de contaminantes particulados y químicos”, dicen los autores. A partir de los resultados, los autores plantean que preferir el té a granel frente a las bolsas fabricadas con polímeros sintéticos podría reducir la exposición a microplásticos durante la preparación de la bebida. La investigación también reconoce algunas limitaciones, por ejemplo, que las muestras fueron obtenidas exclusivamente en el mercado turco. Además, el análisis de microplásticos se concentró en partículas de más de 100 micrómetros, por lo que no se identificaron ni cuantificaron las partículas más pequeñas ni los nanoplásticos.

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La investigación, realizada por Necla Pehlivan y Kenan Gedik, de la Universidad Recep Tayyip Erdogan de Turquía, analizó