Cuando Pedro Sánchez llegó a Urda, ya era consciente del problema que tendría que manejar las siguientes horas, pero además lo explicitó: “No es asumible para un país como España sufrir dos accidentes ferroviarios en un mismo año. (...) Se tomarán medidas para reconstruir la confianza en nuestro sistema de alta velocidad”. Estas del presidente eran palabras demoledoras para un ministro de Transportes, principal destinatario, pero se trataba de Óscar Puente , el más leal y militante. Así que tenía dos opciones: dejarlo caer o echarse a la espalda su impopularidad lo que restaba de campaña hasta las elecciones. Y no dudó. Sondeos internos, estrechos colaboradores y socios de coalición y parlamentarios sugerían la destitución. Sin embargo, fue Puente quien dio el paso contra el criterio de Sánchez. Dimitió por sorpresa , avisando a su jefe solo minutos antes de anunciarlo en el Congreso. “Ni se te ocurra, no lo hagas” , respondió este -ha revelado laSexta-, pero el ministro tenía la decisión tomada. Lo estaba “los primeros minutos en los que se produjo la tragedia”, mientras se dirigía a la sala de control de Adif, antes de que comenzara el goteo de fallecidos. Entonces, ¿por qué aguardó seis días y cuatro largas horas de interrogatorio en la Diputación Permanente? Seis días y cuatro horas Puente estaba prestando un último servicio a su partido y a su gobierno: “Es una cuestión de dignidad política, de coherencia y de empatía”, defendió ante los diputados. “Esta decisión la hago pública hoy en el lugar en el que más sentido tiene hacerlo, la sede de la soberanía nacional. Lo hago una vez cumplido el trabajo más urgente: realizar las primeras pesquisas que nos ayuden a entender lo que ha sucedido mientras auxiliamos a las víctimas, adoptar las primeras medidas para resarcirlas y mejorar la seguridad de nuestro sistema ferroviario en el corto plazo. No era esta sin duda la única decisión posible, pero es la única que yo hubiera estado dispuesto a tomar”. Es decir, podría haber saltado del barco al ver la que se le venía -es el relato-, pero prefirió hacerse cargo y dar la cara, primero ante los medios, durante horas y sin vetar una sola pregunta, y segundo ante el resto de fuerzas políticas que exigieron su comparecencia, no sin antes haber llevado al Consejo de Ministros una batería de reformas para reforzar la seguridad , garantizar el servicio e indemnizar y abrir vías de escucha a los afectados. Cumplido punto por punto lo anterior, hizo suyas las palabras de Sánchez y las tradujo en hechos: “Un ministro de Transportes de un país como España no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año”. Sánchez solo tenía una bala El partido respiró aliviado, hasta Sánchez terminó agradeciéndolo. Puente se había quitado de enmedio , pero además, había reencauzado la campaña al PSOE, totalmente perdido desde Urda. Porque los mítines con los besos y los bailes, la estrategia de la alegría versus la supuesta oscuridad de la derecha era pura frivolidad con 69 muertos y el dolor de sus familias, o el miedo del resto de usuarios de la alta velocidad. ¿Cómo continuar? Ya Puente en su intervención en el Congreso se encargó de decir cómo: el PSOE se ocupa, da explicaciones y depura responsabilidades -es el relato- frente al PP del Yak-42, Angrois o Carlos Mazón , un año como president tras la DANA y todavía hoy diputado en Les Corts. El paso había además neutralizado la ofensiva de la oposición, que no esperaba la renuncia. Tanto es así que Alberto Núñez Feijóo rehizo la agenda para retomar la campaña este sábado en Valladolid, ciudad de Puente y por la que se presentaba como número uno en las listas. Ya no está. Pero el ya exministro no terminó el trabajo. El socialista entregó un arma a Sánchez, eso sí con una sola bala. El presidente debía acertar a la primera o el plan perdería la coherencia. Porque faltaba un frente por cubrir, seguramente el más importante de todos: cómo devolver a los españoles la tranquilidad a la hora de subirse a un tren; cómo volver a confiar en un cargo del PSOE. Cuerpo es un mensaje Sánchez ya ha elegido. Pensando en esa confianza, ha descartado designar a un nuevo ministro y preferido lanzar un mensaje , una declaración de intenciones: el vicepresidente Carlos Cuerpo , un perfil técnico, de gestión, no político, el mejor valorado además, asume Transportes. Su primera decisión fue cesar al presidente de Adif, Luis Pedro Marco de la Peña . Aún llorando a las víctimas, aún con heridos en los hospitales, ya con los trenes retirados de la zona cero de la tragedia, los partidos van a seguir con lo que estaban, a excepción de Vox, que no canceló sus actos ni en las horas más dramáticas aquella mañana del 28 de octubre. El PSOE calibra el impacto de lo sucedido en intención de voto y sabe que los datos que manejaba ya son papel mojado. Pero ha encontrado un punto de partida, un discurso acompañado de acciones, un tono para volver a dirigirse a los españoles. El último servicio de Puente, pero sin Puente, por si quedara la más mínima opción de doblegar a la derecha .

QUOTE · 引述
Ya Puente en su intervención en el Congreso se encargó de decir cómo: el PSOE se ocupa, da explicaciones y depura respon